Los astros parecen haberse confabulado para ser amables conmigo, acaban de anunciarme que mi poemario
"No hubo apenas mar en el desnudo abierto de tus ojos" ha sido galardonado con el primer premio del
VIII certamen de poesía Leonor de Córdoba, de la Asociación Cultural Andrómina, todo un honor y una nueva alegría que como siempre comparto con todos vosotros.
Diario de Córdoba (13/02/09)
Marián Raméntol gana el Leonor de poesía.
13/02/2009 REDACCION

Página 47 edición papel
Un jurado compuesto por Soledad Zurera, Balbina Prior, Antonio Varo Baena y, actuando como secretaria, Elena Cobos Ruiz, presidenta de la Asociación Cultural Andrómina concedió ayer, en su octava edición, el premio de poesía internacional Leonor de Córdoba a la obra titulada No hubo apenas mar en el desnudo abierto de tus ojos . Abierta la plica, la autora resultó ser Marián Raméntol Serratosa, nacida y residente en Monistrol de Monserrat (Barcelona).
La obra se premia por "la originalidad de las imágenes, los títulos de los poemas y por la utilización de metáforas nihilistas y técnicas poéticas propias de las vanguardias de manera, especial del surrealismo. Las imágenes le surgen de todas partes de los libros y las lecturas de la que es deudora y le llegan a invadir las ingles y el sexo", indican los organizadores del reconocimiento.
Además este poemario tiene una particular relevancia para mí ya que parte de él fue escrito tras la muerte de mi madre, en el mes de Julio de 2008, por lo que muchos de sus poemas encierran su recuerdo y su perfume marino. Aquí os dejo una muestra del poemario galardonado:
DONDE EL VAPOR SALE DE LAS BOCAS COMO LOCOMOTORAS PERDIDAS ENTRE LA MÁS FANTASMAGÓRICA DE LAS MADRUGADAS
Se prostituye el alba de pechos coagulados
sobre un esqueleto de espuma amable,
dolorosa y perfecta en su caligrafía ingrávida
de acuarelas, ninfas y canciones
que se mudan a kilómetros de aquí,
gritando imposibles en un único abrazo.
Un beso envejecido en mis días de calma
tan escasos, suenan de nuevo a despedida esos acentos
que se escapan entre los matorrales perpetuos
de este desierto mundano,
habitable entre mis diez dedos
sin esperar el mar para ser agua, colores diluidos,
estrellas reventando a siglos luz de esta hecatombe
donde el vapor sale de las bocas
como locomotoras perdidas
en la más fantasmagórica de las madrugadas.
Hoy vuelvo a ajusticiar el pulso
levantando las cajas que se me han caído de las manos
sólo para dejarlas sobre la mesa muda
de cualquier día pacífico.
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NO HUBO APENAS MAR EN EL DESNUDO ABIERTO DE TUS OJOS
Esperaba, eterno, en el lugar de mis ojos.
Eduardo Moga.Me sorprendió la pista de aterrizaje
en la que las palabras evacuaban su significado,
tan perdido e inútil detrás de las pupilas,
como un puño en el estómago de esta ciudad ajena a ti,
mientras yo abrazaba herida sus postes, su noche,
sus inmóviles tentáculos, y me sentía estúpida
como una flor en el ojal de tu dramática mejilla.
Esperaba que la hemorragia de la lluvia
se hiciera pecho en el vientre de mi casa,
arteria para cruzar la tarde
con las cosas importantes en los bolsillos,
pero no hubo apenas mar en el desnudo abierto de tus ojos,
ni charcos donde hospedar la última mirada
de un tiempo innavegable.
Esperé la frontera, el sepelio de los pasos,
habitaciones encendidas que vinieran a mí como madres,
con dos brazos en ruinas yendo hacia el frío,
pero no hay páginas que penetren en el silencio necesario
para anotar el dolor maduro de tu nombre.
No me queda papel de regalo, sólo mil cajas vacías
y un paseo junto al miedo,
tus zapatos solos,
y ese cielo ido, sin misterio.