diumenge, 23 de març del 2008

CURRÍCULUM



Marian Raméntol, (Barcelona, el 27 de Febrero de 1966).
Miembro del grupo poético LAIE (2004-2009)
Directora de la revista La Nausea desde el año 2006.
Miembro del grupo musical O.D.I. desde el 2006.
Miembro del colectivo artístico Grup Tremó.

Su obra ha sido traducida a: Estonio, Italiano, Inglés y Rumano

Ha prologado los siguientes libros: Poemas y otros Poemas de José María Pinilla Ballesteros (2010). Algún día todo habrá pasado de Cecilia Ortega. Poemario. (2010)

Ha participado en el VIII Festival Internacional de poesía Moncayo (Zaragoza), I Festival Internacional de Poesía y Microrelatos de Viladecans 2011 y ha sido invitada al Festival internacional de poesía de Cluj (Rumanía).

Obra publicada (clica AQUI para más información):
  •  Maldiciones del lado de la sombra. En coautoría con Cesc Fortuny i Fabré. Audiolibro-objeto. La Náusea Audiolibros (2011).
  • Los muñecos diabólicos de mi caja de pájaros. IX Premio Vicente Nuñez de Poesía. Edita Diputación de Córdoba. (2010)
  • No hubo apenas mar en el desnudo abierto de tus ojos. VIII premio de poesía Leonor de Córdoba. Colección Daniel Leví. Asociación Cultural Andrónina. (2009).
  • Duología Poética, Un blues no es suficiente razón para morir y Pretendo que una guerrilla de poemas ataque de improviso el ático de dios. (Ediciones Atenas, 2008)
  • Comiendo Pelos Como Herejía Poética. (Ediciones Atenas, 2008)
  • Hay un área de descanso un poco más abajo de mi vientre. (Ediciones Atenas, 2006)
  • La Noria del Festejo. (Ediciones Atenas, 2005)
  •  Antología Vilapoética. I Festival de poesía y microrrelatos de Viladecans. Abril 2011.
  • Antologia multicultural del Horizonte Contemporaneo. (Rumanía). Junio 2010.
  • IV Premio Poesía de Miedo. Colección Papeles del Trasmoz. Olifante, Ediciones de poesía (2009).
  • Arde en tus manos. Selección de poemas galardonados en la Cuarta convocatoria Myrtos de Poesía. (Edita: Asociación Cultural Myrtos, 2009).
  • VIII Festival Internacional de Poesía del Moncayo. (Olifante, Ediciones de poesía, 2009).
  • Domicilio de Nadie-Muestra de poetas barceloneses. (Isla Negra Editores,Puerto Rico, 2008).
  • Versos Diversos- Grupo poético LAIE- (Ediciones Atenas, 2007).
  • Espacio Habitado. Revista de pensamiento y creación, nº 1. Abril 2011. Poesía.
  • Iguazú nº 26. Marzo 2011. Sección Ciudades Invisibles: Barcelona. Poema.
  • Revista Literaria Baquiana. Anuario 2009-2010. EE.UU. Selección Poemas.
  • Alkaid. Revista multimedia. Alkaid Ediciones. Octubre 2010. Selección de poemas.
  • El Ciervo.Revista mensual de pensamiento y cultura. Número 714-715. Septiembre-Octubre 2010. Pliego de poesía Miguel Hernández., 100 años. Comentario sobre un poema hernandiano.
  • La clessidra. Joker Edizioni. nº 1. 2010. Poemas de mi autoría traducidos al italiano.
  • AKADEEMIA. 22. AASTAKäIK 2010. NUMBER 5. Publicación de poemas de mi autoria traducidos al estonio.
  • Contemporary Horizon. CONTEMPORARY HORIZON MAGAZINE - ISSUE NO. 1/JANUARY-FEBRUARY 2010. Poesía traducida al rumano y al inglés.
  • Alora, la bien cercada. Número 26. Enero 2010. Poesía.
  • Piedra del Molino. Revista de Poesía. Nº 11, Otoño 2009. Poesía.
  • Alkaid, nº 5. Tercer trimestre 2009. Ensayo.
  • Giroscopio 1. palabra experimental. Junio 2009. Poesía.
  • Agora, Taller de arte Gramático: Número 15. Primavera 2009. Poesía. Número 16-17, Enero 2010, análisis de la obra de Cesc Fortuny i Fabré. Número nº 18. Marzo 2010. Especial Miguel Hernández. Poesía.
  • Alaire, números 1 y 2. Diciembre 2008 y Marzo 2009. Poesía.
  • Algarrobo. Noviembre 2008. Poesía.
Obra publicada como traductora:
Obra premiada:

  •  Accésit en la vigésimo séptima edición del Concurso de Poesía Ciudad de Zaragoza con el poemario "Pancartas incendiarias en mi pecho". 2011.
  • XVIII Premio Nacional de Poesía ACORDES2010, convocado por la Casa de Cultura de Espiel (Córdoba), con el poemario "Mi nombre doblado sobre la cama".
  • Primer Premio en el Certamen de poesía Vicente Nuñez , convocado por la Diputación de Córdoba, con el poemario "Los muñecos diabólicos de mi caja de pájaros". 2009.
  • Premio del Público en el IV certámen de Poesía del Miedo convocado por Olifante, Ediciones de poesía, con el poema "Ellos ven la pupila desangrarse donde acaba la voz". 2009.
  • Primer Premio del VIII certamen de poesía Internacional "LEONOR DE CÓRDOBA" de la ASOCIACIÓN CULTURAL ANDRÓMINA, con el poemario "No hubo apenas mar en el desnudo abierto de tus ojos". 2009.
  • Primer Premio del III certámen de posía Villa Ingenio 2008. Las Palmas, con la obra "Pretendo que una guerrilla de poemas ataque de improviso el ático de Dios"
  • Premio nacional de poesía Antero Jiménez 2006, Torredelcampo, Jaén, con la obra “Un blues no es suficiente razón para morir”
  • Accésit al premio de “poemes Curts” de Callosa d’en Sarriá 2005
  • Primer premio de los Juegos Florales “Sant Jordi” de Monistrol de Montserrat 2005

Otras obras valoradas:
  • Finalista de  los Premios Tiflos 2011 de Poesía, con el poemario "Hoy he vuelto desnuda, sangrante, con los hojos de hiena".
  • Finalista de la XLVI edición de las Justas Literarias de Reinosa 2010, con el conjunto de poemas "En los portales, en las aceras y en la piel de las palabras"
  • Finalista Premio Nacional de poesía Ciudad de Torrevieja 2009. País Valencià, con el poemario “La calle es el plato preferido de la vida y nosotros sus exíguos aperitivos”
  • Accésit y mención especial en el Premio de Novela Corta Katharsis 2008 con la obra "Quién te dió permiso".
  • Finalista del VII Premio Internacional de poesía León Felipe 2008. Ayuntamiento de Tabara (Salamanca).
  • Premio de poesía Katharsis 2008. Accésit y mención especial con el poemario "La renuncia huele a cloroformo"
  • Finalista en el VI Premio de Poesía Ángel Miguel Pozanco 2008, de Sant Martí de Centelles con el poemario "Amazona de Aguamarina".
  • Finalista Premio Nacional de poesía Ciudad de Torrevieja 2007. País Valencià, con el poemario “La Renuncia Huele a Cloroformo”
  • Finalista de I Premio Internacional de Poesía Hipailage 2006, con su poemario “Amazona de Aguamarina”.
  • Finalista I Premio de Poesía en castellano Vicente Martín. Exmo. Ayuntamiento de Torrejón de la Calzada (Madrid-2006), con su poemario “La Renuncia Huele a Cloroformo”
  • Finalista VIII Premio Porticvs de Poesía. Ayuntamiento de Villanueva de la Serena (Badajoz) (2006) con su poemario “Paleta Incolora”
Desde el año 2006 ha colaborado en diversas publicaciones y portales en la red (clica AQUI para más información), en su mayor parte con obra poética aunque también ha publicado ensayo y artículos de opinión. Ha sido entrevistada en múltiples revistas, y su obra ha sido ampliamente difundida en red, radio y televisión.

Ha participado como miembro del Jurado en el "II Certamen literari, ciutat de Barcelona, premi de Poesia en català, “Ausiàs March”. Convocat per Concursalia. Ediciones Atenas, 2008

Su constante actividad en el mundo de la poesía le ha llevado a formar parte de diversas exposiciones, recitales, festivales y performances, (clica AQUI para más información) organizadas por el Ayuntamiento de Barcelona, el "Museu de Poesia de Catalunya", editoriales, asociaciones culturales y otras entidades.




De su obra se dice:
“Nos acercamos sobrevolando en círculos. Despacio. El animal desvalido serpentea en claroscuro. Un guiño, una llamada de las sombras. Finalmente nos lanzamos, temerarios, hacia la confiada presa. Y aprendemos. Cuidado con la buena poesía: muerde”. Carlos Vitale (Barcelona)

“Vivimos en una época en que todos los mandamientos literarios parecen resumirse en uno: no molestarás al lector. Creo que Marian Raméntol tiene dos pértigas para saltar por encima de tanto conservadurismo: la libertad poética y la fuerza de sus imágenes”. Francisco Javier Irazoki (París).

"La poesía de Raméntol nos propone una mirada a la espontánea irracionalidad del discurso, una nueva aproximación a ciertos aspectos surreales de la composición y una atenta mirada, aunque contenida, al cultivo léxico del dirty realism. No diríamos nada del otro mundo si no añadiéramos que es la suya una labor meditada en la que confluye la observación de un contexto humano; más allá: un contexto social cuya síntesis la torna líricamente escéptica. En su obra hay más cosas, y una que me gustaría destacar es su franco erotismo, pero con una variante que lo distingue: su empleo como símil para empuñar el arma crítica". Manuel Martínez Forega (Zaragoza). 

"En Los Muñecos diabólicos de mi caja de pájaros aborda la existencialidad de la lengua en su complicidad con su propia existencia (resistencia) de la que da fiel testimonio con todo un catálogo de pensamientos, sentimientos, deseos y emociones."Mis pies cuelgan de las columnas del cielo". Pero la res que dice ser en "este mercado de ganado" es una res rebelde que prefiere autoinmolarse solidariamente con todos los que sufren antes que dejarse sacrificar desde la claudicación, por más que ella no lo sepa, ante-frente-contra un dios autócrata.¡Que no caduque el oxígeno! Su poesía nos ayuda a respirar".
Angel Guinda (Madrid)

“Estamos ante una autora todo terreno que desea extender el sentimiento hasta desasirse de él para entregarlo a la pluralidad. Artificiosa, que no artificial, cuajada de metáforas que en la manos de otro poeta resultarían inverosímiles” Sonia Fides Rebollo (Madrid)

“Utiliza un lenguaje personalísimo: sugerente, joven duro, rico, sorprendente e inquietante. Siento sus palabras como improperios metafóricos salidos de la indefensión y la impotencia; como si el dolor se revelara contra el sistema y toda la falsedad de lo establecido” Josefa Aurora Rodríguez Silvera (Las Palmas)

“Leer a Marian Raméntol significa derribar fronteras en la comprensión de variados mundos y esos mundos también son planetas repletos de visiones, de esperanzas, de bofetadas, son mundos con y sin gravedad dependiendo del rigor en el azote, una droga, un gramo funesto de cocaína que hace que uno vuelva condenadamente en la eternidad de siete versos cubiertos de amoniaco y menstruación, una suerte de electroshock literario” Roberto Cantele Cabré (Santiago de Chile)

“Notoriamente, su poesía es diferente, intranquila, intensa, profunda, llueve un lenguaje trasgresor, original, personalísimo, con el cual logra reinventar formas y dotarlas de una filosofía en la cual las sombras y la luz, la intensidad, lo cuerdo y lo alucinante, se ensamblan a la perfección, se confunden sabiamente, al punto de no diferenciase sus límites, como solo lo pueden lograr, la unión de lo cóncavo con lo convexo.
A veces se palpa algo emergente parecido a la desesperación. A veces musical. Pero esa música que rechina, que lastima sembrando huellas sangrantes como las uñas que desgarran la piel, brota de los versos cual cascada furibunda, fuego que arrasa, cual pampero o tropilla desbocada cuyos cascos logran estremecer la tierra". José Lissidini Sánchez (Uruguay).

El jurado compuesto por Soledad Zurera, Balbina Prior, Antonio Varo Baena y, actuando como secretaria, Elena Cobos Ruiz, presidenta de la Asociación Cultural Andrómina, en la octava edición del premio de poesía internacional Leonor de Córdoba, con la obra titulada "No hubo apenas mar en el desnudo abierto de tus ojos" indica que la obra se premia por "la originalidad de las imágenes, los títulos de los poemas y por la utilización de metáforas nihilistas y técnicas poéticas propias de las vanguardias, de manera especial, del surrealismo. Las imágenes le surgen de todas partes de los libros y las lecturas de la que es deudora y le llegan a invadir las ingles y el sexo" Redacción del Diario de Córdoba (13/02/09)
"Una poetisa que no titubea ante las palabras. Antes bien, las busca, en los sitios y en las circunstancias más inesperados y remotos. Su obra poética gusta de las palabras fuertes.Sus poemas son un reclamo, un persistente reclamo.Ella acaricia el lado doloroso de la poesía. Marian Raméntol Serratosa desconcierta, a veces, con su lenguaje, en el que las palabras más insólitas, y las historias más raras y complejas se confunden en un solo mundo.Los versos de la poetisa son surrealistas, en su mayoría.Son versos fuertes y originales que buscan una respuesta al vacío del ser y al dolor de amar. Delfina Acosta. Asunción, Paraguay.
“Marian construye poesía de corte absolutamente neosurrealista y neocreacionista, con imágenes con puntas de plomo, aceradas e impactantes. Su ámbito, el cuerpo, lo cotidiano, lo íntimo, lo réprobo. Encierra toda una pajarita de papel en un sobrecito de té. La facultad de condensación licúa todo prosaísmo cansino, y hace que el lector desee descubrir cuál es la siguiente invención, la fonda donde arriba la genialidad.
El gris cenital, apocalíptico, del hormigón armado, la penumbra y frialdad del loft o del almacén de libros desde el que largar un tiro mortal, acogen la autoinquina, el reproche masoquista, la empresa de autodestrucción que conforma, a la vez, un nihilismo ferviente y una amenaza fantasma: “Hace tiempo que uso la misma vestimenta que la muerte.” Hembra fatal, Mata-Hari aliada de la nada que también se permite lanzar, en un alarde de grueso narcisismo, el envite de una diva: “Hay un área de descanso,/ un poco más abajo de mi vientre,/ donde para hacer noche,/ se precisa tarjeta VIP…”
Marian, madonna aperta. En definitiva, la caza de una pantera con pelambre de nocturnidad y alevosía, que crea y recrea una y mil veces sus visiones, en la paleta neorrealista de mezclar lo íntimo y lo cotidiano con lo perecedero y lo innombrable”. Antonio Ángel Usábel. Doctor en Literaruta Hispanoamericana. (Madrid)

"Marian Raméntol Serratosa cultiva una poesía entre clásica y vanguardista donde las imágenes más atrevidas se disponen en los raíles del rigor y la eufonía. De Raméntol me interesa destacar hoy los títulos de sus poemas, que funcionan como luciérnagas o faros antiniebla y son particularmente visibles y apetecibles. Estos títulos en ningún caso explican los poemas, sino que los sugieren, y considerados de forma autónoma hacen las veces de aerolitos, poemínimos o estupendo material para grafiteros". Batania (Madrid)

"La voz de Marian Raméntol es potente, arrebatada, teñida de surrealismo. Con pulso firme y gran dominio del idioma, va hilando, una tras otra, imágenes desasosegantes, hasta crear un mundo propio que sacude las entrañas. No es posible intentar encontrar un sentido racional a sus poemas, sino dejarse guiar por las sensaciones que provoca. Uno de sus poemas comienza con una cita de Leopoldo María Panero, lo que da idea de cuales son sus referencias" Antonio J. Sánchez Fernández (Reseña de la Antología Arde en tus Manos, selección de poemas galardonados en las cuarta convocatoria de la Asociación Cultural Myrtos GRamma Almanar. 2009).

dilluns, 17 de març del 2008

UN PELOTÓN DE GLÓBULOS BLANCOS APOSTADOS A LAS PUERTAS DE SU TUMBA


Oigo voces, dicen que no ando bien de la azotea porque defiendo el volumen de los lugares santos donde los pigmeos se emborrachan con vodka y hacen puchinelas con lo que les queda de hombría entre los dedos. Es posible que la locura sea mi destacamento, mi unidad especial de luciérnagas amarillas, entrenadas para fabricar discursos forenses y abrir a cada cuarto de hora sus heroicas alas llenas de lluvia, con el único objetivo de recordarnos que el universo se mantiene en pie sólo por el riego afortunado de un mal poeta.

Transito entre sables impúberes y oigo voces, persisten.

De cada una de mis escamas nacen gritos y aleluyas, puede que sea cierto y esté completamente loco, pero a mi me parecen óperas que se dejan oír cuando los insectos hacen el amor sobre las piedras. Entonces, cuando llega el momento sublime del éxtasis y se respira la mentira desde el aire, me escribo correos con almas que tiritan de felicidad cuando el reloj de arena de su inspiración queda sobrecargado. Es una pena que a las pócimas les llamemos ahora estupefacientes, la ancestral hipnosis de nuestro más íntimo lenguaje está mutando hacia un efecto narcótico en el paladar -deforme pero adaptado a las necesidades actuales de nuestro tiempo-, una verdadera pena que no sepamos llorar sobre una pradera sin nombre, porque cuando el verde es el único color capaz de envenenarnos, es cuando comienza el festín y podemos alimentarnos con el orgasmo de cientos de estrellas lésbicas.

Es extraordinario el miedo que provoco cuando no me rindo, ¿verdad?. Soy el buen pastor de Lucifer y vendo abrecartas en forma de crucifijos, por supuesto ya no quedan cartas que abrir, así que ahora nos abrimos el pecho, aunque apeste. Yo soy la frontera del misterio, la hora cero en la que la nace la parálisis y todo se vuelve real y doloroso. No quiero lágrimas. La tormenta servirá para limpiarnos antes del combate y ungiremos nuestra piel con el olor rancio del ombligo de este infierno. Yo soy quien tiene potestad para besaros. No me olvidéis. Yo soy el que toca el tambor de esta tierra abierta, quien vivo en las fosas nasales del minotauro, la agenda donde la Santa Compaña anota su próximo baile, no lo olvidéis. Soy el que permite el paso por la aduana (aquí todavía las hay) a vuestra respiración, el cobrador de las tasas necesarias para que creáis que estáis vivos, el barquero que necesitaréis para cruzar aunque no haya orilla porque me demore en colocar la arena necesaria que inunde vuestro techo.

Temedme tanto como me amáis, y aceptadlo sin Apocalipsis. Ya que por lo visto ahora la demencia se viste con traje y corbata, y a la sabiduría plena se llega con un clik en wikipedia, no vale la pena dramatizar, me parece a mi.

Las voces siguen revoloteando a mi alrededor, me acusan, pero no fui yo. Yo no le delaté, hubiera podido pero no lo hice. Yo sabía que su sudor se escondía en el Bar de los que están a punto de ser borrados, luchando por sobrevivir de miedo e intentando cambiar el perfil de su frente para amoldarlo al perímetro de una copa de Champán. La última copa de Champán. Yo lo sabía, fui la pared que ve y oye en muchas ocasiones, fui su ventrílocuo aunque él no lo supiera. En realidad fui yo quien apostó un pelotón de glóbulos blancos a la puerta de su tumba para preservarle de una mala muerte. Yo no le delaté, le amaba, era un hijo más, como lo sois todos vosotros –mis pobres huérfanos- fue un buen soldado, sí, lo fue. Le acompañé hasta la última curva, por amor y por destino.

Me gustaría llorarle en paz, si estas voces me dejan tranquilo.

No me miréis así… no me rindo! ni se os ocurra toserme que os veo de reojo y todavía sé quién soy.

Me bastaría con levantar un solo dedo…. Así que… ni se os ocurra.

divendres, 14 de març del 2008

DEMASIADA SUCIEDAD HACIENDO LA SIESTA EN LAS FOSAS NASALES



Suciedad por todas partes, acampada incluso en el ombligo de la noche, es insoportable. Los que se dan cita habitualmente bajo las farolas, no paran de hurgarse los bolsillos por si encuentran con qué disolver las molestas placas tectónicas que recubren la silueta de sus cerebros, pero todo es en vano, debe tratarse de una suciedad laureada en técnicas de camuflaje. Se adhiere como hollín a la piel del silencio, asalta por sorpresa los escaparates de cada uno de nosotros y fornica con nuestros puntos débiles desde atrás, siempre desde atrás, abriéndonos de par en par y reventándonos de ansia.

No hay redención para los náufragos, y yo nací siendo un naufragio, así que tuve que matricular a mi alma en un curso acelerado de natación y aprendí a ir apartando a mi paso, con un perfecto estilo de mariposa -eso sí-, el rebaño de corazones paralíticos que componen este océano de inmundicia. Lo conseguí, pero como todo en esta vida, esa habilidad tiene un precio.

Juro que lo intento todos los días. Recojo cuidadosamente los restos de los conciertos de Blues que suelo organizar en el salón, despido a un par de individuos que acaban siempre teniendo un affaire puramente sexual con mi alfombra y les hago salir de estampida. A gritos, con toda la capacidad torácica que me permite la resaca cuando decide apiadarse de mi, les echo antes de que llegue el vómito. No podría soportar ver más deshechos peleando por ser el nuevo colchón de la base de mi espalda, no, no, huele demasiado mal y las bolsas de basura que suelo ponerme como ropa interior hace mucho que no visitan al dietista.

La mañana se lava los dientes con agua de holocausto, siempre.

No alcanzo a entender donde narices se esconden los amaneceres “normales”, los urbanitas educados y trajeados, aquellos que se levantan temprano, se asean y encorbatan ante la taza urgente de café, y luego se disponen a ir a la oficina, -ya depende de la clase social a la que pertenezcan para que se arriesguen a coger el autobús o sencillamente cojan un taxi-, leen en el periódico las últimas atrocidades de la luna y son puntuales. Almuerzan sin que las migas de pan rancio les llaguen los ojos, respiran a pulmón lleno la bendita polución para poder quejarse, y cuando acaban su jornada se retiran silenciosos -no sin antes traficar con el rojo que aún les queda a las puertas del infierno, pero eso no lo sabe casi nadie-. quizá pertenezcan ya a una especie en vías de extinción y pronto sean materia de estudio obligatorio en la universidad de mundología.

Yo sólo sé que aún a pesar de mis intentos, el plato de ducha sigue pareciéndose sospechosamente a una cebra, y mis ventanas esperan en el corredor de la muerte la última sentencia. La sentencia de un gris merengo que huele a óxido, sí, a mi alrededor, al menos hasta donde alcanza mi vista, los poros tienen una tez humeante y viscosa, desagradablemente tibia y muy, muy gris. Bailan claqué bamboleando su mórbido aliento, mientras la sangre le pone el contrapunto a la melodía de la muerte. Ese es el nuevo blues de mis estrofas, el único posible en este hervidero donde nada se recicla, no porque seamos incívicos y no nos preocupe la ecología de nuestras bombas de cobalto, sino simplemente porque no vale la pena.
En vez de árboles, sólo hay un campo de bombillas que iluminan la cornisa desde donde, probablemente, decida suicidarme. Bueno, no está nada mal, al menos sigo teniendo cornisa y hasta la fecha, nadie ha conseguido que me afilie a la lobotomía televisiva del sistema.

Saldamos deudas a diario, queramos o no. Hay demasiada suciedad haciendo la siesta en las fosas nasales y nadie les llama la atención, hay huelga de celadores en el hospital de la palabra y nos estamos olvidando del lenguaje con el que se hierra el error. No deberíamos olvidar que sólo nos está permitido dormir una hora, ya que el precio que hay que pagar por sobrevivir, es invertir el resto de tu vida practicando esgrima con las reumáticas agujas del Rolex de Dios, y dar las gracias, por supuesto.

dimarts, 11 de març del 2008

HAY UN SILENCIO EXTRAÑO EN ESTE INVIERNO



Hay un silencio extraño en este invierno, como en una ciudad abandonada. Es muy probable que finalmente lo fusilaran porque hace mucho que no oigo los susurros de la sombra azul de las estatuas que solían saludarle desde el rincón más periférico del corazón, allí donde las emociones nacen con el sello de “defecto de fábrica” en la frente y son consideradas ciudadanos de segunda hasta por el tendero del quiosco de la plaza, que tiene canas ya, de tanto vender “glamour” de celofán en fascículos coleccionables.

Y lo más sospechoso es que la policía de la palabra hace turno doble en los ciber-cafés, escondidos tras revistas de arte y cuadros de fantasmas colgados en la pared. A mi no me engañan, los he visto deambular por estos suburbios, husmeando cualquier cicatriz, cualquier rastro de tinta no canonizada, y pensar que yo solía ponerme a rezar para preocuparle…. Pero aún así, aún los quedan con agallas… en la hora idónea para saludar, (sin que nos vean), a La Mujer -que guarda en el guardarropías de la conciencia las luces que no alcanzan a destilar más estrellas- han venido a decirme que habían visto mi nombre en sus pupilas. No sé, quizá murió de una sobredosis de inspiración, desollado de piel y humanidad. Puede que esa roja sutura en el cielo sea tan solo el reflejo de su sonrisa al despedirse.

Yo le prometí unas alas de polilla, un grito calvo de repuesto y mi garantía como disolvente del dolor, pero nunca creyó poder salvarse. Hasta llegué a prometerle una bolsita de chucherías con sabor a “buena- fortuna”, pero recuerdo claramente que me contestó que la única curación posible era el ataúd.

Una silla negra y un bosque de ultratumba. Da casi miedo este grito que retumba aún desde la cama, al fin y al cabo puede que los gusanos sean los únicos jueces válidos.

Mi sistema inmunológico también me ha traicionado, él lo sabía, estoy segura. Hace mucho que descubrí que intentar moverme no era amable y que el sepulturero me mira con codicia cada vez que intento cruzar la calle en esta comedia funeraria, por eso le echo de menos. Sí, le echo de menos con todos los dedos encogidos, guardo bajo las uñas pedazos rotos del espejo y rebusco en la zapatilla rastros de alambrada para hacer de su ejemplo una trinchera. No es fácil luchar en esta guerra, y para ser un héroe hay que morir primero.

En cierto modo el fue mi maestro, me enseñó a aferrarme al lápiz y a cerrar los ojos para ver mejor. Me hizo comprender cuántas eternidades caben en un segundo y cuán largo puede resultar la palabra dolor cuando frunce el ceño y se asocia con el vértigo. Echo de menos su paisaje horizontal de carne maltrecha, sus heridas sobornando al lagrimal de dientes blandos, ese eterno destiempo en sus ojos, como si fuera un sacristán de cera que no hiciera otra cosa que jugar con el señor de las moscas a descuartizar palomas, perdida ya toda la fe. La verdad es que nadie podía superarle con toda su resignación en el alma, nadie.

He estado robando flores por si descubro su tumba, pero me siento tan frágil... Ni siquiera estos malditos cinco dedos me acompañan, los muy hijos de puta. El pulgar y el índice se llevan no sé bien que “tejes manejes”, se pasan el día cuchicheando sobre si cerrar del todo el círculo que consiguen cuando se besan o tan sólo practicar una simulación en 3D de la espiritualidad que comercializan, no sé qué pretenden, pero sí tengo claro que no están por la labor de ayudarme, y en cuanto al resto, me miran con recelo, tienen miedo de morir porque no saben que ya están muertos. Hago como que no miro, pero les he visto confabular entre ellos, intentan convencer a la muñeca para que también me abandone en este túnel, esta cavidad fálica y oscura.

Y el tiempo no se rinde, esta misma mañana me han quitado los anillos, todos. Y ahora me están lavando con agua de rosas. Puede que me esperen ya en el paredón, que me hayan descubierto, que me sepan activista fiel de mi maestro y les de miedo que sea loquera y no loca.

Hay que resignarse, cuando la desnudez parece estar sufriendo la viruela, y resultan groseros cada uno de sus ademanes, sólo cabe esperar escupitajos, por haber roto los moldes, por haberse olvidado de rezar más y mejor, por no tener un alma “made in Japan” con la que invertir en Bolsa, por un sinfín de “por”, en definitiva; por cumplir debidamente con las obligaciones con el diablo. Me da en la nariz que no moriré de muerte natural, hasta puede que mi sangre sea la nueva limpiabotas de la esquina y la gente haga enjuagues bucales con mis cenizas.

Pero aún así, yo le seguiré hasta el infierno, ¿me oís? ¡Hasta el infierno! y escribiré de una sola vez todos los tomos de mi vida, cientos y cientos de hojas de la mejor calidad…, cientos y cientos, de la mejor calidad…
de la mejor calidad… en blanco.


Marian Raméntol.

dijous, 6 de març del 2008

LOS CAFÉS SON MÁS URGENTES QUE DE COSTUMBRE





En esta ciudad sueltan olores a propósito
tienen campos de entrenamiento para las pituitarias
que aún osan creer en las mañanas.
Salen perfectamente uniformadas a la calle,
con sus calcetines a media pierna y su falda gris
que rivaliza con un regimiento de nubes forenses.

No se dan cuenta que los cafés
son más urgentes que de costumbre.

Y aunque en ocasiones el aburrimiento sepa nadar,
la luna sigue llorando sobre el cuervo,
y no siempre nos dejará el pulmón derecho de una acera
para que tensemos el arco y seamos reconocidos.

Me quema la garganta
mientras me abandono a ese exceso
que me hace sentir más próxima a la última tumba
desde donde aún puedo ver el mar.

MORIR COMO SE MUERE FRENTE A UN LIBRO



Beber versos

es beber parte importante del poeta,
y no pienso quedarme con sed.
Roberto Cantele


Hace una buena noche para cazar galaxias
tan furtivas como una huída al corazón,
y hacer del sudor de los ojos la antesala
del festín que nos espera.

Los hijos de la poesía jugarán a ser gigantes
en las tardes en que la crueldad converse con el éxtasis,
y la muerte convoque a todos los colores
para que te pinten en el óleo de mi sacristía
mientras perdemos la virginidad en cada blanco.

Sí, hace la mejor noche para morir.
Morir como se muere frente a un libro,
desnuda y sin sed.

EL DÍA EN QUE LOS VIOLINES SUFRIERON EL GRAN INSOMNIO




El padre le da una cachetada al hijo
por no ser más hijo
ignorando que le habla a un espantapájaros de fuego.
Roberto Cantele


Me he contratado como detective privado
para averiguar el minuto exacto en que la locura
se viste para ser feliz.

Mi almohada ya no recorre kilómetros
ni amanece con aliento a insecticida.
-ya no quedan arcángeles a los que proponer el suicidio-
y sólo preciso decirle “tú” al viento
para que él me responda “yo”.

Ahora sé por qué me quedé dormida
el día en que los violines sufrieron el gran insomnio.

Silencio,
la ternura de acariciar al cansancio también tiene sus derechos.