dimecres, 14 d’octubre de 2009

QUIÉN TE DIO PERMISO. CAPÍTULO V

Otra entrega, queridos lectores, ahora que sabemos un poco más a qué huelen los miembros de esta familia, os invito a seguir adelante con esta historia, que como iréis descubriendo poco a poco, todavía no ha empezado.....

Para los rezagados:
Capítulo I
Capítulo II
Capítulo III
Capítulo IV




QUIÉN TE DIÓ PERMISO. CAPÍTULO V

“Mi querida niña,

Se acerca el momento de decirnos adiós definitivamente y todavía me quedan muchas cosas que decirte y otras muchas que callarme. Mi vida ha sido larga y plena, no me quejo de mi suerte, así que no se te ocurra llorar por mí, no hay motivo para que te entristezcas.

He hecho de mi vida lo que quería hacer y he obtenido mis pequeñas recompensas, entre ellas el privilegio de tenerte a mi lado y contagiarme de tu juventud. Contigo he revivido tantas cosas….. y lo más importante…. He podido reír, gracias pequeña mía, por haber nacido.

Amira, tengo que contarte algo, y como presiento que el tiempo se acaba, voy a hacerlo ahora, antes de que sea demasiado tarde. Aprovechando tu estancia en la universidad este invierno, he subido al desván un viejo arcón donde he ido guardando trocitos de mi para que puedas comprender el porqué de muchas cosas, algunas necesarias, otras inevitables, pero todas ellas servirán para que sepas la verdad, porqué esa verdad es también tuya.

No culpes a nadie ya que la única culpable soy yo, lo que hice lo hice para protegeros a todos. Quizá me equivoqué, pero quiero que sepas que fue hecho con la mejor de las voluntades, para evitar sufrimientos absurdos que no hubieran ayudado a nadie. Aquí te dejo la llave.

Si me equivoqué, espero sepas perdonarme algún día.

La casa también es tuya, sé que tú sabrás valorar toda su historia y sabrás seguir soñando en su interior. No abandones nunca tus sueños Amira, ellos son el tesoro más grande que tenemos y el vínculo que nos unirá siempre. Sigue inventando historias con tu vieja pluma, sigue construyendo mundos sobre trozos de papel y léemelos en voz alta, yo seguiré escuchándolos como siempre lo he hecho, no permitas que nada ni nadie altere tu esencia, mi niña, sigue siendo tan especial como siempre lo has sido y no me olvides.

Te quiero.
Victoria.”




- O sea, que después de dejarte los riñones batallando con el maldito arcón resulta que ésa era precisamente parte de tu herencia, tiene huasa la cosa...
- Eso parece. ¿Has averiguado algo más, Tomás?
- Bueno, ayer hice una visita nocturna a la calle Carlets. No es difícil entrar en lo que queda de la casa, está todo en ruinas Amira, no encontré nada más que paredes sucias, suelos destrozados, restos de lo que en otro tiempo debían haber sido muebles, en fin, nada relevante.
- Pues entonces está claro que la clave de todo este asunto está en estas cartas, ¿no?
- Sí, parece que sí, si quieres me quedo contigo.
- No. Muchas gracias Tomás, pero prefiero quedarme sola.
- Mira Amira, cuando me siento sobre la cuerda floja me invento un juego, y ahora te pondrás a reír, pero en ese juego tú eres la protagonista, veras, empiezo a imaginarte, sentada en cualquier sillón, con la mirada perdida en cualquier punto de la habitación y… pensándome. Quizá acordándote de un gesto o de una simple mirada, lo importante es que te hayas sorprendido a ti misma extrañándome. De hecho no sería sorprendente, pasas más tiempo conmigo que con nadie, aunque reconocerlo podría sonar…, pues…. como algo sospechoso y muy propicio para engendrar morbos varios.
- A tía Aurelia le encantaría meter la nariz en algo así, ¡seguro!.
- Y hay que decir, que la mayoría de esas mentes, incluyo a Aurelia como el mayor exponente, que nada entienden y nada saben, suelen deleitarse con semejante festín de fantasías, ¿sabes por qué? Porque en realidad, son ellos los protagonistas que se esconden bajo el nombre de la víctima, así pueden decir e inventar todo lo que a ellos les hubiera encantado vivir.
- Sí… pero a dónde quieres ir a parar?
- Te invito a que te pierdas en pensamientos relajados, tranquilos, de aquellos que te vienen a la mente sin querer, cuando nadie los llama, suele ser sorprendente, te asaltan imágenes de lo más singulares, casi siempre agradables, que inmediatamente tu decoras y amplias a tu manera empezando ya a tomar consciencia de la existencia de ese pensamiento, y por lo tanto incorporándote a él y convirtiéndote paulatinamente en su protagonista.
A mí me gusta soñar así, y no me asusta reconocer que tú eres parte implícita de esos pensamientos, miradas, gestos, palabras, detalles…. Un sinfín de imágenes, a cual mejor, que se pasean por mi tranquilo sosiego esperando a que yo pase a la acción, congele una de ellas, y empiece a crear para ella un cuento más, donde por su puesto yo seré el héroe y tú la más bella de las princesas; mientras me detengo cuanto quiero en contemplar esa imagen congelada y ampliada a tamaño natural. Nadie me molesta y nadie me lo impide. Siempre me ha divertido jugar a este juego. Y a veces… jugando… intento imaginarte a ti sentada en cualquier rincón, y participando del mismo juego…
- Tomás…¿tú te has chutado o qué? por favor… vas a hacer que me salgan los colores…¿a qué viene todo esto?
- Vale, vale. Tengo claro que me quedaré con las ganas de saber si alguna vez te has sorprendido congelando imágenes mías ¿verdad?
- Pues sí. Oye…tú no estás bien, mejor descansas un rato y nos vemos mañana, ¿si? No me mires así, eres tú el que estás de lo más raro.... ¿De verdad me buscas para enfrentarte a tus fantasmas Tomi? ¡Creo que mi ego está a punto de aplastarme!. Anda… déjame ahora ¿quieres? Te llamo luego y hablamos, te lo prometo.


Tomás..... mi deshollinador particular de despropósitos. Cuántas veces te he buscado como si el imán de mi inconsciencia iniciara un ritual cómplice, casi sin querer.

Tú siempre estás ahí, detrás de una puerta, llenando cualquiera de los rincones del campus, columpiando tu sonrisa entre mis libros o sacándole brillo a mis pasos. Estirados sobre la hierba entre clase y clase, mientras expones tus teorías sobre un mundo moribundo. Me doy cuenta…. y no me gusta la idea de crearme más Dioses, sin embargo no puedo controlarlo. La Voluntad, esa gran señora que acapara todas las miradas de tu garganta, y esa impotencia mía que traiciona tus enseñanzas. Es todo demasiado confuso, demasiado denso, pero no me molesta.

Al contrario, hay algo morboso en eso de fabricarnos un Dios a la carta, me hace sentir diferente ante El, satisfecho de tenerme como su más querido y mimado aprendiz. Me siento más viva. Eres un Dios inventado por mí, sientes únicamente lo que yo te obligo a sentir, y así está bien, es per-fec-to... o sea que ven… ven , te lo ordeno… repta hasta mi boca, y no te olvides de los pies…deja que el tiempo nos devore y luego sube lentamente, ... quiero esa húmeda succión… dámela… Ni se te ocurra desaparecer…Sigue el ritual por mi vientre y nota cómo se contrae. Trata de mirarme… mírame! Mis pechos son pura explosión de aire de incendio… entrégales tus labios Tomás… sigue deshaciéndote en regueros de saliva y presión, si…. Así… ahora fúndete conmigo con la punta de los dedos, casi sin rozar. Nótalo, denso y oscuro, tibio, cálido… te estoy nombrando, vamos Tomi, aumenta la presión de la mano, Si… presiona … hunde… desliza …y no pares….


(continuará...)
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"Quien te dio permiso", novela corta merecedora de accéssit y mención especial en el certámen de novela corta Katharsis 2008.

5 comentaris:

La sonrisa de Hiperión ha dit...

Cada vez que paso por tu espacio, me quedo con ganas de más... Un placer siempre, pasarse por aquí.
Pasa un buen din de semana.

Saludos y un abrazo

Amando Carabias María ha dit...

Ahora ya hemos dado otro paso resulta que Tomás parece que..., aunque Amira dice que no, quizá...
Esto se pone que arde.

Juanra López ha dit...

qué maravillosa forma de regresar a leerte, incluso en otros palos.
genial.

Isolda ha dit...

Menos mal que "continuará". Nos dejas seimpre con ganas de leer más. Besos del sur.

Isabel Huete ha dit...

Uff, qué movida más estupenda! Una carta, un baúl y el ardiente deseo. Una mezcla explosiva.
Eres genial.
Besazos.