dijous, 11 de febrer de 2010

TODOS ESOS LABIOS QUE QUIEREN DORMIR, SIN PIEDAD, SOBRE MI VIENTRE



Imagen extraída de la red.


El libro es ciego pero se instala en mis ojos
y llora sobre mis manos como un insulto negro,
no puedo abandonar la humedad de sus letras,
sus brazos silbando el olvido sobre la lluvia,
esas metástasis de adverbios huesudos, y los gritos
del invierno que planean incesantes por mi garganta.

Me irrita la textura de su piel, tan planchada,
la perfecta vigilancia de las uñas, la ceniza
en los pulmones, los patios de azúcar, las ancianas
subidas al tiovivo de la tristeza
y todos esos labios que quieren dormir, sin piedad,
sobre mi vientre.

Pero no puedo olvidar a todas las hijas
que pesan sobre el suelo, me llaman
saliendo de sus sábanas dolorosas,
sudando sus nombres abiertos en una huida
hasta mi, que soy, en definitiva,
su final de trayecto.



Marian Raméntol
--------------------------------------------------------

Poema Publicado en Arte poética. Antología Universal. Rostros y versos. Espacio dirigido y coordinado por André Cruchaga. Diciembre 2009.

18 comentaris:

Amando Carabias María ha dit...

Cuando se ama así a un libro, al libro, sólo puede haber un gran corazón latiendo.

José Antonio ha dit...

Un poema muy interesante, que he releido varias veces donde las imágenes se mezclan, que veo que es tu especialidad, para crear un cuadro poético que el lector ha de separarse de la parte para ver el todo.

Luis ha dit...

Una poema para leer despacio e incluso varias veces dejando pedazos de tiempo-espacio entre una y la siguiente lectura. Describes con maestría y propones una imágenes llenas de caricias allí donde parece que solo hay dureza.Un saludo

Sarco Lange ha dit...

fuego, fuego!!!!!!!!!1
Marian, hay fuego...

Pinocho ha dit...

...Son pequeños cuadros bermellones que con la edad nos instan hacia lo inevitable. Es lo qque tiene nuestra naturaleza, la llamada terrible del vientre hacia la vida.
Marian me estremeces.

Meri Pas Blanquer ha dit...

Las sábanas dolorosas se abren para buscarte...

Qué placer leerte, volveré de nuevo, tu poema es profundo y tiene muchas lecturas.

Perfecto ha dit...

Un poema distinto, peculiar, original, que se convierte en un objeto diferenciado. Existe por si mismo. Y me gusta.

Un abracico.

Felipe Sérvulo ha dit...

Qué decir que no suene a repetido. Un placer seguirte.

Noray ha dit...

Sí, el libro es ciego...

pero es fuente de luz.



¡Cómo disfruto leyéndote!


Gracias.



Un abrazo

Giovanni-Collazos ha dit...

Tus imágenes son poderosas, Mariam. Se meten en la retina y se quedan, se transforman, transmutan, se liberan, se licúan, se hace líquida.

Siempre es un autentico placer leerte.

Abrazos!

Gio.

Ángeles FERNANGÓMEZ ha dit...

Originalísimo,Marian. Parece que comenzara con un amor-odio al libro y, al final salieran los personajes y se hicieran reales al entrar en ti, que eres su destino final.
Un besote

La sonrisa de Hiperión ha dit...

Siempre un lujo pasar por tu universo y beberse tus letras...

Saludos y un abrazo.

Lely Vehuel ha dit...

De visita y recreandome con tu blog,si que esta agradable venir por aqui lo hare seguido,te espero por mi sitio.Mucha luz y hasta pronto...

JAVIER SOLIS VASQUEZ ha dit...

hola amiga, a los tiempos, tu poema tiene profundidad uterina, espinas de cielo, placenta de ciervo que no termina de parir lobeznos, miel que se aúna a las revoluciones de la sangre, un río que se lleva a las hijas de tu vientre

Albert Lázaro-Tinaut ha dit...

Un final de trayecto que no es más que un principio de futuro.
Desde lejos, un abrazo, Marian.

MiLaGroS ha dit...

Que genial ser final de trayecto.
Cobijo de nuestras propias dudas y tristezas. Eres genial Marian. Una vez más. Besos

ROSARIO GONZÁLEZ VERA ha dit...

Impecable poema en el fondo y en la forma. Manejas con maestría el lenguaje.

Mis respetos.

Rosario

Cesc Fortuny i Fabré ha dit...

Tú sabes que los insultos negros tienen el mejor jugo.