dilluns, 22 de juny de 2009

UNA MANO RECIENTE, ME RENUNCIA Y ME ABSUELVE



Un mar no es un sudario para una muerte lúcida.
Vicente Aleixandre



Leo tu lengua, despacio, y descubro
en cada espora, entradas infinitas al infierno,
la luna sacrificada, estéril y neutra,
alarmas en el labio venenoso,
tardes de amianto en la pupila de los peces,
sabiamente dormidos, ascetas.

Las acequias de carne incendiada
ya no hablan de auroras de cera,
ni del rojo oculto en los otoños,
la piel está quieta tropezando en el silencio,
y redonda se cae de las alas, muere poco a poco
en los asalariados corazones
que deben su alimento a la inopia de los párpados.

El llanto cae azul sobre una mano, entera
y ordenada reparte la mentira del beso
entre los dedos más azules todavía,
de un frío inexplicable.
El meñique sobre una ciudad que rumorea
el color de los gatos,
el pulgar sobre la última habitación capaz de contradecir
la memoria de mis sábanas, los verdes proxenetas,
los ecos adúlteros de nata.

Una mano reciente que sospecha de mi inmovilidad,
me renuncia y me absuelve.


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Este poema forma parte de la selección de mi autoría que la prestigiosa revista Letralia-Tierra de Letras, publicó en su número 211 (junio 2009). Acceder sobre el link para ver el resto de textos publicados.

13 comentaris:

Walter Portilla ha dit...

Querida marian, no se muere en la vida, aun cuando me sonara a mala experiencia, la renuncia siempre exige un perdón, luego, pronto, el olvido.
Un besote.

Mamen* ha dit...

Me descubro ante tus versos, ante tus entradas infinitas a la poesía, ante tus tardes despiertas.
Y ante ti, poeta absuelta de auroras mudas y de pieles, que agonizan en los corazones que no conocen las arritmias necesarias para entender de fríos, inexplicables.

Me descubro y te abrazo.

Pepe Gonce ha dit...

Marian, tu poesía es medicina para el corazón.

Un abrazo.

Amando Carabias María ha dit...

Estremecedor y al tiempo luminoso, como la vida misma.

santiago ha dit...

mi más sincera felicitación, un gran poema
Un saludo y un placer leerte

MiLaGroS ha dit...

Como siempre eres impresionante y original en tus metáforas y tus imágenes. por cierto la fotografía es impactante. Un abrazo. poeta. milagros

Cesc Fortuny i Fabré ha dit...

Sí, esa lengua de arena que se clava en la retina de los hombres. La lectura de los verdaderos dioses, unos que no matan niños y no devoran a los muertos.
Me duele como la sal en las venas.
Gracias.

Muac!

Jaum"a" Vendrell (POETA A LOS 50) ha dit...

Si que duele ...Duele hasta la última llaga, verse golpeado por esa mano...Abrazos hasta la saciedad Super...

Xoconoxtle Cósmico ha dit...

Tu blog es como una casa, quizá es mucha confianza, pero es casa. :p

Ana Clavero ha dit...

"El meñique sobre una ciudad que rumorea el color de los gatos"

Excepciona, Marian, desde la cita de Aleixandre hasta el último verso, todo el poema excepcional.

Un abrazo

Laura Gómez Recas ha dit...

La primera estrofa define el espacio, físicamente rotundo, ajeno.

En la segunda comienza la quietud a tomar forma, "...la piel está quieta, tropezando con el silencio...". Ya llegamos a lo propio.

De la boca a la mano en toda su extensión. Estamos en la cuarta. Magnífica profusión de metáforas cargadas de contenido.

Los tres versos finales son un gong poético. Permíteme esta comparación en mi lectura: poner la tapa en la cacerola llena a rebosar de agua hirviendo.

Me he quemado con el vapor de tu poema.

Magnífico, de verdad. ¿Qué narices hacen los editores que no te han encumbrado ya?
Te mando un beso, rendido de admiración, Marian.
Laura

Emilio Ariza ha dit...

Amén, que el verso redima nuestros pecados y encontremos en los labios ajenos ese pequeño oasis que nos alivia en la locura. Abrazos y un montón de cariño

Bibiana Poveda ha dit...

Vos sabés que soy una adoratriz de tus imágenes, Lady. Y me quedo, en este caso, inmovilizada por tanto flasheo y el dolor.
Genia, gracias!
Abrazo-te