dijous, 12 de març de 2009

SIEMPRE HE TENIDO HERMANAS EN LA CAL DE LAS PAREDES



Los muertos pocas veces libertad
alcanzáis a tener, pero la noche
que regresáis es vuestra,
vuestra completamente.
Jaime Gil de Biedma



La locura cae a chorros sobre mi cabeza,
puedo contar sus pestañas en cada hebra de mi pelo,
en cada nudo amoratado de la noche,
en la pupila libre de los muertos
que abrazan mi fotografía cerrada.

Una pausa de puertos navegantes,
de soles heridos en la mirada accidental de la tarde,
crepúsculos de hombros finos
donde las huérfanas preñadas de fuga y silencio
se pisan los nombres en el parto,
una locura exangüe que me tiñe,
me sarna, me adereza
y me desnuda ante un vuelo de palomas malgastado.

Así renuncio a la experiencia, a mi palabra,
a las huellas dactilares que la nombran, al sudor
de su sexo abierto, a las etiquetas de buena conducta,
porque siempre he tenido hermanas en la cal de las paredes
y mi madre me duchaba con la culpa de los versos.
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Marzo 2009

7 comentaris:

Luisa Arellano ha dit...

Aferrada a la vida, que la muerte es un hilo, los encalados te prestan su blancura para nuestro deleite y gozo.

Un beso enorme.

MiLaGroS ha dit...

Me encantan las imgenes que utilizas.
La locura tambén camina por mi calle y hace lo que quiere.
Un beso. milagros

Sarco Lange ha dit...

No se te ocurra renunciar nunca a tu palabra, que si lo haces se acaba un 44,6% de la fuerza eólica del mundo.

Jamás.

Mamen* ha dit...

Y depués te secaba, y sólo los versos cubrían tu piel, y desde entonces tus manos no dejan de devolverlos a la culpa que no es de ellos, ni de nadie.
Prohibido renunciar a la palabra.
Desde aquí me proclamo tu hermana dede la cal desde las paredes de mi infancia.

Un beso poeta grande.

Cesc Fortuny i Fabré ha dit...

Qué orgulloso me siento de que me permitas caminar a tu lado.
Qué feliz me siento, de haber conocido a una persona que con su palabra, acaricia así el mundo.

Muchas veces pienso que eres tan grande. Y otras en cambio, pienso que eres aún mayor.

Muac!

María Sánchez ha dit...

La locura danza en el pasado que se aferra al presente con uñas y dientes.

Un Poema genial.


Un abrazo Marian.


María

Emilio ha dit...

Yo no quiero renunciar a tu experiencia, ni a tus palabras, ni tampoco a tus huellas dactilares, menos aún después de leer por vez primera la intensidad de tus poemas.

Abrazos.
Emilio.