dimecres, 14 de maig de 2008

EL PIANO PASEA DE NOCHE POR LOS OLVIDOS



En las zonas de miel no echamos de menos los paraguas.
Roberto Cantele


El piano es un viejo contorsionista
que pasea de noche por los olvidos.

Lo he visto muchas veces
con el ébano de los pies desmemoriado
tambalearse en una paleta monocromática
que invoca sin remedio a la ronquera.

Es entonces
cuando el norte hace malabarismos
con una luna de agua,
y se juega en una partida de meridianos toda su fe.

Las últimas notas del anciano acróbata
rivalizan con los cometas
en el difícil arte
de mendigar su pedazo de cielo
forrado de frío y poesía.

¿conseguirán dibujar el pentagrama
donde las heridas de un arco iris rectilíneo
aprendan a columpiarse?

Estoy hablando de ese karaoke
donde hasta Dios levanta la voz
y los corazones en coma
le guiñan un ojo a la suerte.