dimecres, 30 d’abril de 2008

CARTAS DE ENTRE-GUERRAS


-Evocación prebélica de los abriles-


Mi querido superviviente del óxido (primo hermano de los huesos con los que tejemos la nueva cuna de la tierra), sigo buscándote entre el secreto sumario de estas trincheras, las mías, donde la sangre se me cuela por los porticones mal cerrados de la piel.

Me pregunto a menudo cómo estás y si sigues con tu empeño de ganarte la eternidad a bocados, hay tanto espacio entre nosotros… aunque siempre acaba llenándose de todo aquello que nunca nos decimos, por prudencia, por respeto, por miedo. ¿Sabes? Creo que al final todos acabaremos sudando plomo.

En esta ofensiva, la presión de la sangre afecta al árbol arterial cuando el corazón se contrae, pero cuando se relaja, un batallón de la resistencia cruza a nado los vasos sanguíneos lanzando su particular diástole como grito de guerra y de mercurios. Este enemigo silencioso, cómplice del eco de un cerebro de bruma, con bata blanca y elevaciones bruscas, que palpita en el patio trasero del corazón, no suele ser cariñoso, tú y yo lo sabemos bien, no se deja sobornar por la inmensidad de un océano ni que le juremos que puede administrarse en cápsulas de 500 miligramos. ¿qué haremos amigo mío? ¿cómo lograremos recuperar la inocencia de las promesas de opio y absenta? Sólo es cuestión de tiempo, el tensiómetro marca los latidos del sol, y no nos queda otro remedio que salir a la calle con todo el miedo entre los dientes.



¿Te acuerdas cuando evocábamos distintos abriles? Ahora se han convertido en evocaciones prebélicas, una parodia del mundo y de nosotros mismos, es como un escalofrío pilotando la crueldad de la inteligencia, una pesadilla estética del mundo anterior, sí mi querido hermano, nos queda solamente la rabia de unas manos que nos hablan desde el anonimato y un paseo por el asfalto.

Si supieras cuánto deseo la paz de un verde profundo, un definitivo pacto de silencio de los colores…sería como una tregua en la columna vertebral del verdugo.

A veces tomo asiento al otro lado del papel, con los pies tan desnudos como el alma, y contemplo la insurrección de los insectos, sus pancartas de ala de libélula, sus tropas aprendiendo el metodismo de la colmena, la previsión elemental de la hormiga, y me sobreviene el llanto, un llanto espeso que en cierto modo me libera del inmenso hematoma de mi propia realidad.

Busca la irresponsabilidad amigo mío, busca la locura y aprende a amarla por su impermeabilidad, ella te hará no apto para calaveras y quizá sea el mejor salvoconducto para que tu respiración vuelva a casa.

No hace falta que avises, sólo deja que tus ojos encuentren su sombra natal y haz bandera de la total e impúdica soledad del hielo, serás aire y yo te prepararé la habitación.



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Relato publicado en el número inicial de la revista digital 3D3, proyecto de la Asociación Cultural Myrtos Gramma Al manar. (enero 2009)