divendres, 11 d’abril de 2008

LA AMAPOLA NO PRACTICA EL SEXO.




La amapola está perdiendo peso,
no le importa que nieven pájaros sin ojos,
ni que los sueños se arrodillen.
Navega lenguas de alfiler y subasta soles,
cuando por el vientre de la roca
ve la sangre de la hiedra,
como última broma celeste.

La amapola no practica el sexo
se ha vuelto adicta a los quirófanos,
ahora respira estéril, pero tranquila,
todos los demás errores genéticos.

La amapola se lava la cara,
evitando que las olas le muerdan las caderas
y se pregunta
por qué la luna no es de acero inoxidable,

y los alcatraces, muñecos de papel articulado.

1 comentari:

Sarco Lange ha dit...

Las amapolas se lavan la cara con esa misma agua que mana sagrada desde tu brazo inmaterial y que al correr por tu cuerpo interestelar se transforma en un mar enloquecido que atrae santos y piratas.