dissabte, 2 de juny de 2018

TAN BREVE RESULTA DEFINIR MIS DESEMBOCADURAS




TAN BREVE RESULTA DEFINIR MIS DESEMBOCADURAS

Tan solo necesito un estante
para alojar la palabra,
un par de centímetros
en los que ordenar el desove del lápiz,
los diques siniestros, las penitencias
atadas al lomo de mi humanidad.
Tan sólo un pequeño espacio
donde disponer los continentes,
el prototipo de mis nombres, el borrador subrayado
de los huesos que me escoltan hasta el frío.

Tan breve resulta definir mis desembocaduras.
Apenas un par de cubiertas inestables,
de solapas nerviosas, con la tripa sin hilvanar,
poco más
que un rincón en el que rehusarme
en la intimidad de una lágrima,
poner  a salvo mis imperfecciones,
esconder  los tartamudeos de mis pupilas
y sorber su espinosa enajenación.
Sí, tan sólo preciso un lugar nebuloso,
un pequeño islote donde adjetivar mis trincheras,
y amansar a los fantasmas
cuando vuelven de la nieve.

M. Raméntol