dimarts, 7 de desembre de 2010

CON EL AGUA ANCHA Y LA BOCA ESPESA


Imagen propiedad de Marian Raméntol

La tarde le llegaba a las rodillas…
Luís Rosales


Hay amaneceres delgados,
y de aliento definitivo,
con sus brazos súbitos nos asaltan
dejándonos un cuajo de silencio metálico
entre los dientes. Son como pájaros
cosiendo pedazos de nube en la solapa
para que no se nos queme el corazón.

Hay días enteros
que me rodean como un desierto.
La casa vagabunda como mi vientre
tararea un rosario de hospital que llora de memoria
la urgencia de los ojos,
mientras me explica los huesos,
recita una a una las interjecciones de las vendas,
las caras desordenadas, la sangre sonreída,
y ese barro que todavía está de luto.

Hay momentos que se ahorcan en mi pecho,
segundos tartamudos que viven en mi nombre
cuando la noche se encarama por las piernas
y bebe de mis manos, despacio,
el rastro que dejan las palabras, hay instantes
eternos donde mueren las verdades
y todo se vuelve espuma quieta,
dolor haciendo equilibrios en la cavidad torácica
de un mal momento, y esa sonrisa siniestra
habitándome cada vez que me dices, con el agua
ancha y la boca espesa, que te has hecho cuerpo
y que te vas con el silencio de puntillas.

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Poema perteneciente al poemario Con mi nombre doblado sobre la cama, galardonado con el premio nacional Acordes (Espiel). 2010.

7 comentaris:

Mamen Alegre ha dit...

Se me cosen pedazos de nube al leerte Marian, y me voy con el corazón húmedo, con días enteros para rodearme de tus letras, del agua ancha de tus fantásticos versos.

Besazo.

Luisa Arellano ha dit...

Se navega el dolor en tu poema, Marian, y te ahogas en murmullos que se hacen gritos.

Perdida entre sin razones no te olvido.

Muchos besos, princesa.

Sarco Lange ha dit...

En esos momentos el cielo te reconoce y la elección es fácil. En esos momentos estamos contigo.

Mil abrazos, Majestad.
SL

Noray ha dit...

Como siempre, te leo en silencio para no distorsionar tanta belleza.


Un abrazo.

Manuel ha dit...

Lo he leído como unas diez veces, y ¿sabes?, cada vez es más hondo el placer que desciende el paladar, es como si la palabra tuviese por destino las entrañas...

Me cuesta, pero me voy, eso sí, con el "silencio" de puntillas...

Un abrazo
Manuel

Jorge ha dit...

Como un desfile de espejos diversos, aunque homologos en el tono, en los que uno tantas veces puede verse.
No se por que me he quedado prendado de ese "dolor haciendo equilibrios en la cavidad toracica
de un mal momento" y de ese recitar
"una a una las interjecciones de las vendas".
No puedes imaginarte como vivo cada verso que escribes.
Abrazos y besos
Jorge
y otro abrazo para Cesc

Nusquama ha dit...

Felicidades mariam por el premio. Un poema perfecto. Un fuerte abrazo!