dijous, 11 de novembre de 2010

EN LAS CALLES, EN LOS HUESOS, EN LOS CHARCOS.


Imagen autoría de José Manuel Raméntol



…me pesa en los hombros la estrechez de la tierra.
Luís Rosales

La fe se me hace calle en las palabras,
pasaje sanguíneo donde la soledad
dirige el tráfico de los huesos,
quejidos de baldosas comprimidas
pisando bocas de luz, atardeceres arrugados,
charcos de tristezas humeantes, desdibujadas.

Mi piel es de vinagre
entre las páginas de una primavera de cartón,
escrita para siempre sobre un pecho de mentira,
con las letras despiertas
y la sangre apostada en el límite de la hoja,
a punto de morder la verticalidad del hombre,
las arterias primerizas, los ojos paridos a destiempo.

Mis manos
huelen a campanas mientras deshacen el sonido,
con el dolor del barro bajando las escaleras de los años,
entre uñas de azúcar y sombras aún no bautizadas,
y siento que todo vuelve a empezar, en las calles,
en la herida, en los huesos, en los charcos.

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Poema perteneciente al poemario Con mi nombre doblado sobre la cama, galardonado con el premio nacional Acordes (Espiel). 2010.

12 comentaris:

Perfecto ha dit...

Confluyen en esta entrada una serie de motivos para mi comentario. Es un gran poema, lleno de sorprendentes imagenes y de serena belleza, con una fotografía, que de pronto me ha recordado la luz de Granada, la patria chica de Luis Rosales, y adptiva mía.
Me ha encantado.

Besos, Marian, despues de tanto tiempo.

José Antonio Fernández ha dit...

Me quedo embobado con la infinidad de tan buenas imágenes.
Me gusta cómo escribes, que lo sepas.
Un abrazo y si no me equivoco, el lugar de la foto está muy cerquita, no?

Amando Carabias María ha dit...

Cómo echaba de menos estos poemas.
Cómo he disfrutado y he bebido estas palabras

Poeta Carlos Gargallo ha dit...

Felicidades querida amiga, fantásticos versos, como siempre, un abrazo desde Murcia.

Albert Lázaro-Tinaut ha dit...

"Mis manos huelen a campanas mientras deshacen el sonido, con el dolor del barro bajando las escaleras de los años...". Muy bella imagen, Marian; pero me deja una duda metafísica: las escaleras de los años, ¿se bajan o se suben?
Magnífico poema, con "aromes de Montserrat" y todo.
Petons.

Mamen Alegre ha dit...

Unas manos con olor a campana, el sonido en el tiempo, la esperanza en las heridas y en los charcos...
El placer de leerte.

Un beso grande Marian

Ángeles FERNANGÓMEZ ha dit...

Amiga Marian, como todo lo tuyo, me encanta, pero en especial la última estrofa. Eso de que las manos huelan a campanas... ¡ayyy!
OTRA COSA: me devuelven tus correos, ya sabes que yo te tengo dentro del Grupo "Poética en Gredos". Este año fue algo sublime, amiga, fue geniaaaaaaaal. En el blog http://poeticaengredos.com/, al que perteneces, puedes encontrar toda la información.
Bien, pues yo tengo una dirección de e-mail tuya que es "mrs@..." y me devuelven todos los correos. ¿me dices cuál es la buena?. También perdí tu teléfono, porque un imán del bolso me borró toda la tarjeta SIM.
Puedes contestarme a afernangomez@gmail.com
Mil besos

Manuel Martínez Barcia ha dit...

Guau!...


s/p

Un abrazo
Manuel

Sarco Lange ha dit...

Es así, Lady Primaveras, todo es un eterno retorno, los esposos viajan por la galaxia absorviendo inviernos, calculando cada centímetro de la eclosión.
La foto es preciosa, ese sol...
Abrazos, poetaza!

carlota ha dit...

Como siempre, me dejas sin palabras. Eres una máquina en constante creación de imágenes originales en impactantes.
Un abrazo fuerte

Sarco Lange ha dit...

De nuevo yo, es que esta foto... este poema.... siento el olor a pan recién horneado y esa montaña... nunca nada es suficiente.

Besos
RC/SL

Jorge ha dit...

Tanta riqueza de furores en charcos, calles y huesos,
y tanta exuberancia de imagenes y metaforas que uno quisiera
cohabitar con todas esas letras
tuyas que jamas podran conocer el sueno,
todas suerte de vulgar reposo.

Un gran beso para ti y para mi amigo Cesc un gran abrazo
Jorge
Jorge