diumenge, 11 d’abril de 2010

MI NOMBRE DOBLADO SOBRE LA CAMA


Imagen extraída de la red.


La nieve es un esfuerzo.
Luís Rosales.



Así el viento es ahora mi tierra para morir,
la superficie donde detener la caída
de la soledad morena del aire,
el sonido que sabe que atardece anclado
y se agarra aún más a este sol
que anda siempre de rodillas
ante la oración de la carne,
embustera, desnudamente sola,
con el triste enlutado de los huesos
crujiendo sobre espumas y costumbres,
y eyacula agua helada sobre el abdomen,
con la vida reunida y la sangre a medio gas.

Así mi nombre doblado sobre la cama
me lame y me desmortaliza,
calienta el duelo de los colores,
y evita que me crezca demasiado el corazón.

Me quedo distinta en cada muerte,
en cada espacio de sal que le robo al horizonte
y en cada holocausto autografiado
que me regalan los besos de la palabra
cuando se viste a diario con mis ropas.




Marián Raméntol
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Poema que da nombre al poemario recientemente galardonado con el premio nacional Acordes 2010 convocado por la casa de cultura de Espiel (Córdoba).

16 comentaris:

MiLaGroS ha dit...

Genial como siempre Marian . Que mas puedo decir. Tengo que aprender mucho de ti. Un beso

Azul ha dit...

Permíteme retomar tus palabras: Morir, caída, soledad, anclado, de rodillas, sola, enlutado, crujiendo, agua helada, sangre a medio gas, nombre doblado, desmortaliza, duelo de colores, muerte, espacio de sal, holocausto. Y, no obstante, pese a este gris horizonte: los besos de la palabra, que se visten con tu ropa, cuando te levantas de esa cama que te postra. Levántate, para que el viento sea tu tierra para vivir, desdoblar tu nombre y arrebatárselo, a la cama. Preciosamente sonoro y triste. Enhorabuena, Marián, y gracias por compartir.

casa da poesia ha dit...

...qué es poesía?!...

salud!

Amando Carabias María ha dit...

Somos nombre, nuestro nombre nos hace y nos deshace, nos cercena y nos despliega a la vida. Empezamos a ser de verdad cuando nuestro nombre ocupa otros labios...

Hermoso poema.

José Antonio Fernández ha dit...

¡¡Qué gran poema!!
Me encanta esto:"y eyacula agua helada sobre el abdomen,
con la vida reunida y la sangre a medio gas."
El final, soberbio.
Un abrazo apretado.

Jorge ha dit...

Entonces escoges el viento
como tierra para morir
lo cual equivale a no morir nunca
puesto que el viento siempre brama,
golpea, muere y resucita
cada vez que sopla
cuano uno menos se lo espera...

y hasta aqui llego
porque no me dan para mas mis sesos
ante la inalcanzable belleza de tus versos

Nota: espero obtener este poemario
de tu propia mano cuando este por
alla por tu tierra hacia finales de
mayo.

Como siempre
Jorge

Un gran abrazo y toda mi admiracion siempre

Albert Lázaro-Tinaut ha dit...

Final soberbio, como dice José Antonio y como suelen ser todos tus finales. "Me quedo distinta en cada muerte...", esa muerte íntima y esa resurrección que te devuelve nueva al mundo. Que así sea siempre.
Besos.

Poeta Carlos Gargallo ha dit...

Magnífico como siempre amiga mía, un abrazo.

DINOBAT ha dit...

Muy bueno!

Luis ha dit...

Genial, un texto duro y apretado a la piel de quien compone versos con este poderío y con este descomunal oficio de poeta. Un saludo

Mamen* ha dit...

Y cada trazo es un pedazo de piel...

Inmenso, como siempre.

Mis besos son muchos

FRANK RUFFINO ha dit...

Poetisa amiga Marian:

Un texto poético entrañable, para hacer leído y releído. Buenos hallazgos.

Abrazos fraternos en Amistad y Poesía verdaderas,

Frank.

Laura Gómez Recas ha dit...

Expectante... hasta que llegas a doblar el nombre sobre la cama, al comienzo de la penúltima estrofa, y desde ese momento, el vértigo de la autoconfiguración a través de la palabra es bestial.

Besos.
Laura

Sarco Lange ha dit...

Y la muerte no sabe de olores ni colores, mi muerte es mi arcana resurrección y goza al perforar el recuerdo de los bellos abriles.
Muicks!

Noray ha dit...

Desde la cita de Rosales, magnífica, hasta el último verso es sencillamente exquisito.


La muerte es poliédrica...
casi caleidoscópica.


¡Qué buena tierra para morir es el viento!



Un abrazo

Concha Vidal ha dit...

¿Qué decir de este poema?
¿Cómo no darte un premio?
¡ Y miles más que te mereces!!
Abrazos siempre, Princesa.