dilluns, 14 de setembre de 2009

EL TERROR DE UN VASO DE LECHE IMPOSIBLE




Casas interrumpidas, aire que amordaza
los suburbios barridos a diario,
para subir limpiamente y en fila,
con el cordón umbilical de la esperanza
aún entre las manos,
por esa piedad de alquiler
cuyos lentos escalones llevan al horizonte.

Muros intensivos, guardianes de caras muy feas
y cansancios inaplazables que dejan dramáticos pegotes
en el pecho, la decencia aquí sufre locura transitoria
y pasa la noche en la comisaría
de esa ciudad un poco incorporada sobre la muerte,
donde se le otorga amnistía al hambre,
y por una entrepierna decrépita y dos panes
bendiciendo su blandura
se desentierran los huesos del músculo
que aún se cree vivo en voz muy baja.

Sus vísceras no son distintas a las que caminan
por la habitación de al lado, no huelen a mártir
y saben rezar con el peso del cielo en los ojos,
pero todos sabemos que para algunos,
los nombres miserables se expatrían, la vida
se compra siempre de segunda mano,
invariablemente hay una tumba desnudándose,
un espejo en llamas,
el terror en un vaso de leche imposible
y un bautismo metálico
que les deja de nuevo
a quilómetros luz de la mañana.

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10 comentaris:

lobo rojo solitario ha dit...

para crear consciencia no basta con tener los zapatos llenos de lodo y estiercol hay q atreverse a ese vaso de leche imposible
muy fuerte este poema tuyo Marian, intensivo, marca una realidad q nos duele y parece incurable
gracias por compartir
lobezno consciente

Giovanni-Collazos ha dit...

Muy bueno, Marian. Y muy sentido. Me ha tocado hondo, el poema.

Un abrazo enorme.

Gio.

Juanra López ha dit...

tus versos me llevan siempre a nuevos horizontes, son lentos escalones sin piedad en este caso.
besos volados Marian.

Amando Carabias María ha dit...

Estos versos me han parecido la más hermosa de las sonrisas:

para subir limpiamente y en fila,

con el cordón umbilical de la esperanza

aún entre las manos

Ángeles FERNANGÓMEZ ha dit...

Ay, si parece que tengo yo abandonadita a mi Marian... ¡Pues no! Ocupas un lugar en mi mente casi a diario. Sin embargo, estoy un poco dejada en los blogs. Bueno, yo no diría "dejada", sino que estoy en mil cosas y..., hay temporadas en las que toca más prestar atención a unas que a otras.
Bueno, menos rollo, que lo que quiero es decirte que me encanta la nota que has puesto en el márgen derecho de tu blog: ¡
acertadísima! y decirte también que he leído tu último poema y... que me gusta, como suele pasarme contigo.
Este verso: "con el cordón umbilical de la esperanza", me ha llamado especialmente la atención. Curioso que hayas utilizado la imagen del cordón umbilical para referirte a la esperanza, que dicen es la última que se pierde, así como el cordón umbilical es también la última conexión con la madre que pierde el recién nacido. ¡Curioso!
Un besote

Bibiana Poveda ha dit...

poemas como este deberían ser leídos en vez de vanos discursetes políticos. y entrar en el circuito mental de los que tienen "por hacer".
a ver si algún día se les conecta la neurona más allá del propio bolsillo, porque recursos hay, y muchos. que no nos jodan y que no LOS jodan más.
abrazo, Marian, se agradece esta marca en el camino. por aquí sabemos mucho del terror de este vaso imposible.

MiLaGroS ha dit...

Me encanta Marian. Un poema que denuncia la injusticia de la miseria. un abrazo muy grande

Laura Gómez Recas ha dit...

¡Qué bien! La segunda estrofa es impresionante.
Es un placer leerte.
Laura

Anònim ha dit...

Wow Marian, llegamos de noche y los más cabrones del barrio nos están esperando en el puente para acompañarnos hasta la choza, no vaya a ser cosa que los neopreneros de siempre nos ensarten un cuchillo en el estómago.

Preguntarás si esos cabrones lo hacen sólo por sernos simpáticos. En absoluto. Nunca han dado un paso en falso.

Xoconostle Cósmico ha dit...

Qué precioso final. Es como... como una estalactita.