dimecres, 22 d’octubre de 2008

LA ÚLTIMA BORRACHERA ANTES DE DESPERTAR A DIOS



El tizne del carbonero, su barba
y los sueños que pasan sin hacer ruido,
resumen los colores de la tarde
en cataratas de verbos que se van
dolorosos, sobre la caricia de los ojos.

Las flores olvidan, nosotros también.
Sin embargo el horizonte lleva en la frente
el ácido desaguado sobre las sílabas
de un idioma tan antiguo, tan silencio,
que siempre se acuerda de nombrarnos.
Es amable a pesar de su dislexia
y del ruido de todas las miradas.

En su honor me hice poeta de autobús,
caza-porterías donde la poesía duerme la última
borrachera antes de despertar a Dios,
porque siempre he sabido que los besos
duermen demasiado deprisa,
sus pechos bombean el vacío
a la espera de la casualidad de un hombro,
de la oportunidad de un mar entero,
abriendo su carne de lágrimas calcinadas
a la lluvia, al pájaro,
al pez entre suspiros de un cielo asustado.

Y ahora tan sólo me queda un minuto
para seguir muriendo
antes de que el despertador derrote a mi suerte.

4 comentaris:

Sarco Lange ha dit...

Todos vamos muriendo, todos. Basta que mueras y todo es muerte sólo para acompañarte en la visión.
Y antes de esa muerte déjame decirte que cuando elegiste ser poeta por lo menos hubo seis personas en el mundo que sintieron una brisa en sus cuerpos amamantados por los rayos sólidos de una luna trimestral.
Se escuchó un rugir y miramos hacia la Narnia escalofriante de nuestros ascensores, sacamos los boletos más urgentes del mundo para un Monistrol encadenado en las palabras de su hija más ilustre.
Y nos abotonamos la memoria para que ella nunca nos traicione a la hora de pensarte, Lady Majestuosa.

Cesc Fortuny i Fabré ha dit...

Qué reencuentro con tu voz. Me enamoran todas tus voces y todos tus registros (que no son pocos).
Un superbeso, muac!!!

Marian Raméntol Serratosa ha dit...

Mi querido Duende, el día que decidiste mimarme y cidar de mi, sencillamente resucité.

Gracias infitias.

Lady en Fa.

Marian Raméntol Serratosa ha dit...

Juegas con ventaja, jajajaja, conoces demasiado bien mi obra como para no reconocer mis acentos, gracias por retenerlos en tu memoria.

Muicks!