diumenge, 17 d’agost de 2008

UN PARTO EN CAN SERRAT

Existe un lugar donde el arte corretea por cada baldosa, se entromete entre la hierba, escala muros, toma el sol en los bancos y hasta se nos cuela en la cocina para guiñarnos un ojo a la que la nuca se despista. Ese lugar mágico se llama Can Serrat y desde el primer momento que puse el pie en el jardín que extiende sus brazos al vernos, sentí que algo me amarraba a aquel entorno, un vínculo muy especial que me obligaría a tener sed y no poder alejarme demasiado de su influjo.



Hace poco, en una de mis dosis “Can Serratinas”, tuve la oportunidad de asistir al parto en directo de una obra pictórica de grandísimas dimensiones, dos telas de unos tres por dos aproximadamente



y observando el proceso de la gestación y nacimiento de aquella manifestación de colores reventando por doquier (con paloma rondando por los hombros de piedra de los ángeles que custodian la parte delantera de la casa, y Samuel, el gato, olisqueando los potes de pintura una a una), nació este poema.



GARGARAS NEGRAS RESBALAN POR UN BOSQUE IMPOSIBLE

El verde amarillea en esta ciudad de gatos pintores
licuados sobre el aliento de piedra de los azules.
Telas sobre la grava del cielo,
colores esparcidos sobre guitarras,
cuerpos fundiendo la arena,
ropa trepando por las catedrales de la imaginación,
como hiedra de espasmos en un bautizo
de tierra y cemento,
a un solo paso del ingenio del vacío.

Gárgaras negras resbalan
por un bosque imposible
en un revelado extraño
inmóvil en su movilidad
tembloroso como un baile espeso
de fluidos lentos.

Aparece el blanco
con su grito informe
y me presta el frío para cubrirlo todo.

El azul se estremece entre bastidores
y el miedo sobrevuela
un océano de verdes dislocados.

La furia de la luz es agresiva,
atenta con sus labios contra el silencio,
lo aprisiona, lo deglute
y ya no hay marco ni margen
sólo goterones urgentes en la tráquea
de los colores.

Asistir a su nacimiento es un acto de liturgia
doloroso y dispuesto.

Llevo aún el rojo en el centro de la frente.


Marian Raméntol.
Can Serrat. El Bruc, 29 de junio de 2008.


Mi agradecimiento personal a Carmen Bueno, excelente pintora afincada en El Bruc, quien nos llevó de la mano a este maravilloso lugar.

La pintura es de Manohar Chiluveru, quien forma parte de la compañía artística Rockmagicart, en India, y que desde hace tres años, están llevando su obra a todos los confines del globo.

El artículo ha sido traducido al Inglés por Beatriz Pérez y Ruth Boyd, a quienes desde aquí les mando un fuerte abrazo con todo mi agradecimiento.
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The Birth that Happened in Can Serrat

There is a place where art runs through every floor tile; it ripples through the grass, climbs walls, basks in the sun on benches, and sidles into the kitchen to tease the confused dreamer. This magic place is called Can Serrat and from the first moment I surfaced in its garden, its arms were wide and welcoming. I felt something attach me to those surroundings; a special link making me always wanting more. I was unable be lose its influence.

Not so long ago, during one of my injections of Can Serratinas’ influence, I had the chance to witness and assist in the birth of a gigantic painting comprising two canvases.. Being present during the process of gestation and birth of that miraculous coming into being, with colours bursting out everywhere - a dove suspended around the stone shoulders of the angels watching over the front doo,r and Samuel, the cat, sniffing the paintings one by one – caused this poem to be given birth.


(GARGARAS NEGRAS RESBALAN POR UN BOSQUE IMPOSIBLE)

BLACK SPITTLE RUNS DOWN AN IMPOSSIBLE WOOD

Green yellows in this city of cat painters
liquidized over the breath of stone in blues.

Canvas above the chippings of heaven,
Spreaded colours among guitars
Bodies melting the sand
Clothes climbing the imagination; cathedrals
as in a baptism, an ivy of spasms,
of land and cement,
just around the ingenuity of the emptiness.

Black spittle runs down
an impossible wood
in a strange revealing,
still in its moving
quivering as a deep dance
of slow fluids.

White appears
in its report cry
and lends me the coolness to cover everything.

Blue shakes behind the scenes
and fear flies over a green dislocated ocean

Anger of agressive light
Makes attempts on the silence with its lips
it traps it, swallows it
and theres is no frame nor sides
only urgent drops in the windpipe of colours.

Assiting to a baptism is a liturgical act
painful and willing (con voluntad)

I still carry the red in the middle of my forehead.


Marian Raméntol.
Can Serrat, El Bruc, Juny 29 th 2008


Thanks to Carmen Bueno, excelent painter who lives in El Bruc, for taking us to that marvellous place.

The painting is Manohar Chiluveru’s, member of the artitistic organization Rockmagicart in India. Since tree years ago they are showing their work all over the World.

3 comentaris:

Cesc Fortuny i Fabré ha dit...

Una experiencia alucinante. Creación instantánea, sin prejuicios, sin predeterminar nada ... un lujo.
No siempre el arte es tan sincero.

Un petó amor!

Cesc

Marian Raméntol Serratosa ha dit...

Lo más alucinante de todo es poder compartirlo contigo.

Mil petons.

Marian

Beatriz Pérez ha dit...

Y todo un placer para mi haber participado en la traducción...

Cuando te hagas famosa quiero salir en la portada de los libros.

Un abrazo enorme,

Bea