dissabte, 18 de setembre de 2010

MI OMBLIGO ES EL MEJOR LUBRICANTE PARA EL MOTOR DE LA MELANCOLÍA

(Fuente original de la fotografía: El Ojo de Cristal)


Hasta los sueños juegan esta tarde, sí,
juegan al yo-yo con las prohibiciones suspendidas
de las acuarelas que aun quedan en el cielo
y que por audaces, acabarán, como siempre, excomulgadas.

En un descuido de mis párpados,
el rojo se ha sentado en el sofá,
y ha hecho de mi ombligo
el mejor lubricante para el motor de la melancolía.

La ventana, que no quiere ser menos,
se desnuda de cintura para abajo
para dejarme ver como las nubes
se están convirtiendo en el feo lunar que es el tiempo
cuando juega a ser artista en la boca de un espantapájaros.

Y por si fuera poco,
las aceras lanzan sus lenguas boomerang
a los pies de las muchachas
mientras el aire demora las pupilas para no perder compás.

Quizá sea cierto lo que anuncian las glorietas de los parques
y Penélope esté dispuesta a reinventar su vientre
en el preciso instante
en el que el alma se le llene de imposibles.

Marian Raméntol
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Este poema pertenece al libro Duología Poética, que comprende en sí mismo dos libros distintos, Un Blues no es suficiente razón para morir, y Pretendo que una Guerrila de Poemas ataque de improviso el ático de Dios. El poema "Mi ombligo es el mejor lubricante para el motor de la melancolía" pertenece al primero de ellos, galardonado con el Primer Premio nacional de poesía Antero Jiménez 2006, y fué publicado por Ediciones Atenas en el 2008.

1 comentari:

Sarco Lange ha dit...

Iba en serio este poema. Cuántas imágenes perduran una vez acabado de leer, son mundos entornados con todo lo que ello implica.
Una droga, su elevación, permanencia y su caída, bella...
Mil abrazos.
SL/RC