dissabte, 1 de maig de 2010

ESA ESDRÚJULA MANERA DE SANTIFICAR LOS INSOMNIOS





Es más precioso un insomnio con banda sonora agria y fundida
que contar ovejitas con un vaso de leche sobre el velador.
Mi velador es una mesa de treinta años de antigüedad
Y mi vaso de leche es una ventana que da a poniente.
Roberto Cantele


El dolor es la única seña de identidad
que practica el vampirismo y nos seca
en un sarpullido de azules.

Desde que los reyes magos
enfundaron las metralletas
para encender guitarras en el tiempo,
lleva a cada una de sus crías al manicomio
para que las bauticen.

Con su esdrújula manera de santificar los insomnios
hace que dios se transforme en sed
en el territorio apache de las sombras.

Lamentablemente,
los únicos que aún creen
que las violetas inventan el ámbar de la noche
son los hijos intoxicados de paraíso.

A mi
sólo me queda ir despacio en busca de los peces
y rezar mientras llora el cielo de Berlín
cuando fracasa el éxodo de los ángeles.

Marian Raméntol Serratosa
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Poema perteneciente a la antología Domicilio de Nadie, muestra de poesía barcelonesa, publicada en Puerto Rico por la editorial Isla Negra en 2008. La muestra, antologada por Andreu Navarra, incluye poemas de Carlos Vitale, Sergio Gaspar, Eduardo Moga, Francisco Javier Cubero, Marian Raméntol, Francesc Fortuny, Rubén Sáez, Irene Jové, Rafael Mammos y Mónica González Caldeiro."

15 comentaris:

azul ha dit...

Imágenes sorprendentes te testifican. Por lo demás, si lo que dice tu poema tiene algo de verdad, yo debo ser una de esas hijas intoxicada de paraíso. Abrazo

José Antonio Fernández ha dit...

¡Con ese título, quién deja de leer el poema!! Que me ha parecido precioso, muy de tu estilo, con esas contrucciones metafóricas largas. Me encanta.
Un fuerte abrazo.

madison ha dit...

La primera estrofa me ha dejado sin respiración.
¡felicidades!

Noray ha dit...

"Lamentablemente,
los únicos que aún creen
que las violetas inventan el ámbar de la noche
son los hijos intoxicados de paraíso."



Estos cuatro verso son pura belleza. Cualquier otro comentario sobra.


Un abrazo

Perfecto ha dit...

Me encanta la palabra esdrújula, y en terminos generales todas las palabras esdrújalas. Bellísimas imágenes, Marin.

Un abrazo.

Anònim ha dit...

?Como sera sentirse seco en un sarpullido de azules?
?Y esa esdrujula manera de santificar insomnios?

Se me pierden los sesos... Los encuentro, los recojo: de nada me
sirven, pero sigo leyendote y leyendote, degustando cada silaba tuya.

Un beso y un abrazo y un hasta muy pronto
Jorge

Sarco Lange ha dit...

Cada insomnio es el ano canceroso del cansancio...
Te adoro
SL

GEORGIA ha dit...

Quiero ser por siempre una hija intoxicada. Me encantan las imágenes que desfilan por el poema

siempre paso y te abrazo, aunque sea en silencio

Laura Gómez Recas ha dit...

Una concatenación tras otra de ideas. Consecuente con el mensaje, nos dejas sin la esperanza de la remisión.

Besos.
Laura

Yllari Chaska ha dit...

Me gusta este poema. Cuánta fuerza, cuánto dolor, cuántas imágenes que estremecen.
Siempre que vuelvo por tu espacio no dejo de sorprenderme. Un abrazo grande!

Yllari Chaska ha dit...

Me gusta este poema. Cuánta fuerza, cuánto dolor, cuántas imágenes que estremecen.
Siempre que vuelvo por tu espacio no dejo de sorprenderme. Un abrazo grande!

Yllari Chaska ha dit...

Me gusta este poema. Cuánta fuerza, cuándo dolor, cuántas imágenes que estremecen.
Siempre que paso por tu espacio vuelvo a sorprenderme. Un abrazo grande!

Paloma Corrales ha dit...

Como siempre impactando con tu poesía, impresionante Marian.

Un abrazo.

Adrian Dorado ha dit...

Con añoranzas ( por no decir saudades)he venido a por las inspiraciónes que me producen tus chimeneas mas hoy me llevo los bolsillos plenos de escamas...
Que bonito!! ...que bonito!...

André Cruchaga ha dit...

Mi amiga poeta, Raméntol Marian, qué definiciones contundentes, imágenes que salpican el cuarto creciente de la vida. Tu poema es de un magnetismo tal que sólo --el incienso y la mirra de los reyes magos-- ayudaría ayudaría a coronar el sigilo; pasas el alfiler sobre la brasa. Así es la fuerza consagrada en el diltel del paraíso, la sed o las sombras.

André Cruchaga