dilluns, 18 de novembre de 2013

"Avui fosquejo morta & El silenci plou sobre les pedres" reseña de Beatriz Pérez

Avui fosquejo morta y El silenci plou sobre les pedres

"El bien y el mal, no son más que conceptos, no me interesan mucho como tales, lo que realmente ocupa mi trabajo, es el absurdo inherente en la necesidad de crearlos".

Cesc Fortuny

Para los que hemos tenido la suerte de seguir la poesía y la trayectoria de Marian Raméntol y Cesc Fortuny observamos el diálogo que se produce entre ambos, pero con las claras diferencias de estilo. 

Cesc Fortuny fuerte y potente, posiciona su poesía en los lugares más complejos del ser humano, mientras que Marian Raméntol desde un lugar más sosegado, proyecta sus imágenes en un espacio ligado a lo maternal. 

Para llegar al silencio que proclama Cesc Fortuny en el título de su poemario tendremos que pasar por los grandes temas a los que nos enfrenta: la relación con el padre, el dolor de la infancia, el significado de ser un hombre, el miedo a no morir y el mal que subyace en el ser humano.  Todas ellas son cuestiones que el autor explica disparando frases incómodas, punzantes y directas.
Su poesía transmite un color impreciso y viscoso, como el de las fotografías en blanco y negro, repleto de sombras, pero con los márgenes bien perfilados. El bombardeo de símbolos está presente en cada verso y en cada instante de la lectura: animales y bestias, la naturaleza, los rituales de la muerte y la vida, el cuerpo y sus enfermedades. La complejidad de la existencia se proyecta en paisajes muy físicos y desoladores de bosques, arena, piel o huesos. El frío y la humedad son también compañeros de atmósfera, junto con tarántulas, fantasmas o gusanos.
Encontramos en la poesía de Cesc Fortuny referencias a Gamoneda, su padre poético, el que le guía y  reafirma que mantenga los gritos sobre las miserias del mundo. En cambio, Cohen, le transmite la vitalidad y la magia. Y ello se refleja en el ritmo rápido y ágil de sus poemas, donde la búsqueda de la paz y el silencio se alzan mediante la reivindicación acerca de las miserias internas y externas.

En Avui fosquejo morta, Marian Raméntol  cambia su habitual estilo con poemas abiertos y largos, por otros fragmentados y breves, pero sin abandonar su particular voz.  Su ritmo pausado nos lleva a tratar a Tánatos, pero para reclamar a Eros con mayor fuerza.
La gran cuestión de este poemario de Marian Raméntol: la relación entre maternidad y escritura. Puede que por algunos instantes las imágenes de la muerte generen un clima de dolor, pero son los menores en comparación a la simbología entorno a lo maternal y, por lo tanto, la vida. Por un lado las alusiones directas al cuerpo, al parto  y a la madre: placenta, pechos, vientre, útero, labios, sangre, piernas y barriga. Tampoco pasan desapercibidos los elementos de agua en estrecha relación con este tema: océano, aire, mar, olas,fuentes o ríos.
Como en el poemario de Fortuny, los paisajes corporales son significativos pero, sin embargo, Marian Raméntol nos evoca a un clima más erótico y abierto, más relacionado con los sueños y no tanto con las pesadillas. Aún en sus versos más duros encontramos la ternura en sus palabras, todas ellas con forma acogedora y redonda. Y en los poemas como hijos de la poeta, destacan las alusiones a la escritura y la construcción. El dolor se cierra, para dar lugar a una gran casa en construcción con ventanas, porches o tejados. Nada menos que nos habla del vacío que genera la escritura y de la necesidad inherente de todo poeta de mantener esa tensión. 

Beatriz Pérez Sánchez
Barcelona, noviembre 2013