dimarts, 2 d’octubre de 2012

ÚNICA DAMA REAL EN ESTE RÉQUIEM

Escultura: El beso de la muerte. Cementerio del Este.




Llevo olvidando desde que recuerdo,
el instante preciso de la zozobra
donde por fin todo se define,
el firmamento puede embotellarse
como cualquier licor barato, sin misterio,
donde hay silencios de coleccionista
y los besos también pueden ser cobardes.

La luna nunca llora,
ni tampoco llueven soles,
el alma es de almidón,
de poro abierto, de sudor,
las nubes hay que dejarlas en las alturas,
y la mayor mentira es negar
-tres veces si hace falta-
las rosas negras mordiéndote la boca.

Aprendí a olvidar el sustantivo,
la presencia del verbo en los azules,
acepción del blanco sobre viento,
piel de agua y su alcance,
un pezón y su desmayo,
el rostro y su arquitectura.

Me quedé bailando con la más fea,
única Dama real en este réquiem,
capaz de cuadrar la lágrima.

Y aquí sigo, en la última esquina de mi sombra.
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2009. Marian Raméntol

2 comentaris:

Sarco Lange ha dit...

Yo también bailo con esa dama. Abajo hay hojas que tienen rostro de abejorros. Y arriba hay una sequía de sombreros trastornados.

Un beso.
Me encanta verte por aquí.

Elsa Tenca-Mariani ha dit...

También, MARIAN, soy consciente de la danza con esta dama en la despedida.

Un abrazo:Elsa.

NOTAS:
1-Tu estilo es inconfundible!!
2-Te invito a participar en mi nuevo blog:
www.elsa-tenca-mariani4.blogspot.com