dimecres, 23 de maig de 2012

EL PUNTO JUSTO DONDE DESAGÜAN LAS ALCANTARILLAS




El día en que haga testamento
enviaré a mi alma a hacer ejercicio
para que su elegante sombra
no olvide que he sido escopeta y halcón
sobre árboles difuntos,
para que recuerde cuantas veces se incendió
mientras la vida se ponía a tocar el Chelo.

Haré una fogata ciega en la chimenea
y fabricaré llamas de silencio
atrozmente cargadas de fragatas perdidas
en las costas de cualquier ojo
y el humo será el encargado de abrir la mirada
de todos aquellos que siempre están al margen.

Echaré de menos el sol de aquellos días
en que la lluvia empapaba los abrigos
con los que solía cabalgar verdades.

Y para que no se diga,
os legaré el periódico
con el que tapo cada noche la boca
donde desaguan las alcantarillas
y se esconden los abortos.

No importa el volumen de lo que quede,
total, yo ya estaba demasiado muerta hace dos días
y había decidido
no ser nada por mucho tiempo.

Marian Raméntol
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Poema perteneciente al libro Duología Poética (Ed. Atenas 2008), posteriormente traducido al estonio por Jurí Talvet y publicado en el libro Mu mürgine arrm, mina ei ole loogika (Tartu Ülikooli Kirjastus 2012), e incluido, a su vez, en la colección de plaquettes Carmina in minima re, (2012) coordinadas por Albert Lázaro-Tinaut.



2 comentaris:

Sarco Lange ha dit...

Cuando hagas testamento yo seguiré al margen, agarrándome a puñetes con el sol del mediodía, lustrando esas aves de otros cienos y alzando los brazos para retener tu permanencia. No mueras, Hermana, que si te mueres tú sabes que te seguimos varios.

Besos y saludos al Chamán.

Anònim ha dit...

que exquisitez de poema y que luz de comentario del hermano Sarco.
abrazos.