dimecres, 14 de desembre de 2011

NO HAY FRACTURAS QUE TESTIMONIEN LA LAPIDACIÓN DE MIS LABIOS

Imagen propiedad de M. R.
Mi piel no está en el diccionario,
ni mi boca florece amablemente doméstica.
El músculo de mi palabra seguirá siendo
una grúa con la que sostener
los verbos que trepan por la espalda
y asedian las arenas,
los umbrales y las glándulas
de un libro inadmisible.

Sé que los espejos me reniegan,
que caigo a plomo sobre los ojos y
no desaguo, que me adhiero
a los puñales ramificados en el aire significando
nuevos violines en el acero de la noche,
dicen que duelo
cuando engordo los infiernos,
yo procuro dilatarme para rezumar
más lentamente la negrura
pero mis pasos son como manchas
graves chisporroteando la estrofa
en un clamoroso espectáculo de pirotecnia.

Me busco en el estallido de la luz
pero vuelvo a equivocarme, no hay fracturas
que testimonien la lapidación de mis labios,
soy transparente, subterránea,
movediza.

------------------------------------------------------------------------------------------------

 
Poema perteneciente al poemario Pancartas incendiarias en mi pecho, galardonado con un accésit en la vigésimo séptima edición del Concurso de Poesía Ciudad de Zaragoza, y publicado en el libro POEMAS 2011 por el Ayuntamiento.

7 comentaris:

Elsa Tenca-Mariani ha dit...

Un fractal,extraordinario.
Deconstruyes que es una manera de alimentar la escalera del ascenso durante la vida.

Cordiales saludos,Marian:
Elsa.

NOTA:te has olvidado de mis blogs...

Albert Lázaro-Tinaut ha dit...

No hace ninguna falta que tu piel esté en el dicciobario: ese no sirve para la poesía, está encorsetado por el fijador.
Besos.

Amando Carabias María ha dit...

Son necesarias las palabras ajenas a los diccionarios, las salvajes por no domesticadas, por ser pura supuración de instinto o lava de la sangre.
Son necesarias y las tienes y nos las regalas (quizá un poco demasiado distanciadas: casi un mes desde la última entrada).
Besos.

Sarco Lange ha dit...

Podrán pasar miles de rayos por tormentas imaginarias y siempre, Hermana, siempre veré en sus intestinos la flor de tu inmenso jardín.
Hace unos días estuve leyendo esos tesoros que me has enviado por correo. Y no paro de alucinar.

Detrás de los árboles del bosque diré que eres transparente. Una luz.

Bss.

eloy ha dit...

Hace tiempo que no pasaba por tu blog, pero sigo encontando en él muy buena poesía. Te sigo.
Un saludo.

Pedro Ojeda Escudero ha dit...

"Pancartas incendiarias en mi pecho", qué bello título.

Poeta Carlos Gargallo ha dit...

Querida amiga, sigo siguiéndote, un abrazo y felices fiestas.