Imagen propiedad de Marian Raméntol
He de comprar flores y oscuridad,
no debo olvidar el “típex” con el que corregir
las primeras luces, los primeros signos
incendiarios que están a punto de hacerme
discernible, narrable y descifrada
bajo el dolor de la lente de aumento
que se sabe de memoria mis derrotas.
Qué difícil es encontrar el maquillaje
idóneo para las piedras, cuesta mucho
hacerlas pasar por mariposas, hacerlas
volar llameando la tristeza del aire
mientras decrece su áspera textura
y la levedad se equivoca y las acoge.
Tengo que desatar los paréntesis
antes de pasar por caja, con uno sólo
me basta para contener la anécdota que soy,
y si nadie mira me redactaré de nuevo,
con menos puntación demostrativa,
prolongando la transparencia
de mi enunciado hasta la delgadez extrema
que ahora está tan de moda,
así pasaré vegetal e invisible
ante los automáticos lectores
de códigos de barras,
puede hasta que pase por polilla amordazada
y el cajero haga oídos sordos ante los excéntricos
movimientos de mis huesos corrompidos.
Marián Raméntol
Poema inédito.
