divendres, 13 d’agost de 2010

LOS MUÑECOS DIABÓLICOS DE MI CAJA DE PÁJAROS, Reseña de Andreu Navarra.

Andreu Navarra Ordoño ha publicado hace poco una reseña sobre mi poemario "Los muñecos diabólicos de mi caja de pájaros" en Periódico de poesía.

Aquí os la dejo con mi agradecimiento personal al autor.




Marian Raméntol ha sabido evolucionar.

Cuando el lector se adentra en este nuevo libro suyo, comprende que algo ha ocurrido. Algo radical: un viraje estilístico que ha dejado intacta la base centrífuga de su poesía de siempre, pero que ha afectado muy directamente a su forma de pensar la poesía. Expliquémoslo. La anterior poesía de la autora, por ejemplo la contenida en Hay un área de descanso un poco más debajo de mi vientre (2006) o Duología poética (2008), con ser personalísima, no caminaba hacia adelante sino que parecía explorar una misma dirección en espiral, embriagada de su propia riqueza, parecía haber encontrado un claro en el bosque en el que se sentía a gusto. Pero la poesía que contiene esta nueva entrega ha ganado en inteligencia y densidad, ha perdido esa característica profusión de versículos torrenciales para ganar pequeñas dosis de lucidez conceptual, mucho más eficaces a la hora de golpearnos. Es como si un boxeador hubiera empezado a economizar su energía en los combates decisivos, evitando aspavientos, bailando de forma un poco más estática, trabajando internamente para diseñar el directo definitivo, el gancho de derecha verdaderamente eficaz a la hora de noquear al lector.

Así, lo que antes era un vaso de cerveza rebosante de espumas diversas que saciaba nuestra sed, es ahora un chupito de un licor suave y brutal que acaso alimente esa misma sed a la vez que nos aturde con una carga explosiva de lucidez. Suavidad de seda y duras ideas conviven en este poemario de exploración.

Pero es que la misma autora nos revela lo que ha ocurrido en la nota previa que encabeza el libro: uno no puede empezar a leer a Eduardo Moga, a Sergio Gaspar y a Carlos Vitale, y quedarse tan tranquilo. Esas tres lecturas no pueden dejarte indiferente, en un claro de bosque conocido y cómodo, habitando una conciencia tropical y poco teórica. Tras la lectura de según qué autores, uno siente la necesidad de lanzarse a escalar ásperos montes, y de herirse las manos y los pies, y sangrar, y beber de esas heridas nuevas, y destilar un nuevo licor más amargo pero también mucho más estimulante.

Uno aprende en Eduardo Moga a domar la amplitud, uno aprende en Eduardo Moga que la precisión no está reñida con la generosidad versal o la sensualidad desbordada, uno aprende a peinar las palmeras del espíritu. Uno aprende en Sergio Gaspar la profundidad y la contundencia, y en Carlos Vitale, el distanciarse irónico y la disposición artesana y económica de los elementos del discurso poético.

Y esto es lo que ha sabido realizar la autora: destilar un idiolecto irónico y desvergonzado, libre y lleno de escepticismo. Al poner en duda la estructura y los porqués de la escritura poética, ha empezado la ascensión al monte del discurso personal, seguramente el más difícil de conquistar. Muchos de los poemas aquí reunidos se dedican a reflexionar sobre la escritura misma, lo que ha pasado a ser una de las preocupaciones esenciales del quehacer de Marian, acaso porque descubrir cuál ha de ser nuestra actitud frente a lo poético en realidad es bucear en el océano de nuestras inquietudes más elementales. Descubrir cómo debemos escribir, o cómo podemos enfrentarnos al reto de escribir, en realidad, es hablar de cómo debemos o deberíamos podernos posicionar sobre estas cosas tan extrañas que son nuestra vida y el mundo.

Y esto es una tendencia feliz de la poesía española actual. Celebro que el jurado del IX Premio Vicente Núñez (Elena Medel estaba allí, y ya explicaré por qué destaco este apunte) haya tenido en cuenta la personalidad inconfundible de la poesía reunida en este excelente libro. Porque parece que los nuevos poetas españoles han entendido que escribir no consiste en sumarse a una determinada corriente más o menos pujante o triunfante, sino que de lo que se trata es de forjar un idiolecto propio. Y de las individualidades no puede hacerse un movimiento de escuela. Lo más que podremos decir es que la tendencia actual es la diversificación de los discursos en la búsqueda de la calidad, en definitiva, un mayor rigor a la hora de salir hacia el espectador.

No hace ni un mes que apareció una pequeña antología, titulada Poesía en mutación y publicada por Alpha Decay editores. No sé exactamente por qué relaciono el hecho de haber adquirido este pequeño libro con el de haber recibido el nuevo libro de Marian. En Poesía en mutación están Elena Medel, están Martín López-Vega y muchos más escritores que huyen del estereotipo, que no se cierran el horizonte con unas alicates ajenas a lo literario, y logran lo que ha logrado Marian: coronarse de sí mismos en el sótano que es la cima o la cima que es el sótano de la verdadera experiencia estética.

Andreu Navarra
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Andreu Navarra Ordoño (1981), nacido en Barcelona, ha publicado los libros Suicidio Súbito (Barcelona, Erizo/Eriçó, 2006), su primer poemario, y Dos Modernidades: Juan Benet y Ana María Moix (Badajoz, Abecedario, 2006), visión panorámica de estos dos autores españoles.

Ha trabajado en la Universitat de Barcelona, en cuyo Departamento de Literatura Hispánica impartió clases de Literatura Española Contemporánea y redactó su Tesis Doctoral: “José María Salaverría: escritor y periodista (1904 – 1940)”, dirigida por Adolfo Sotelo Vázquez.

Publica crítica literaria y narrativa en las revistas digitales Babab.com y EOM. Además, ha colaborado en distintas revistas filológicas especializadas y libros colectivos con aportaciones sobre ensayo, novela y poesía española contemporánea.

Su campo de investigación es la relación entre escritura y poder político en la España de principios de siglo XX.

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Otras referencias sobre el poemario en la red:
La cólera de Nebulos
Balconcillos
Insólitos

6 comentaris:

andres rueda ha dit...

Alucino cuando os leo, y sobretodo tus poemas , que me hacen sntir.
En fin como no soy ecritor, e incluso malo , solo te digo, QUE ME NCANTA TU TRABAJO ¡¡

Andres

Sarco Lange ha dit...

"Descubrir cómo debemos escribir", dice Andreu...Gracias al cielo que tú lo descubriste y lo perfeccionaste al tenor de demonios y arcángeles.
SL

Miguel Ángel Yusta. ha dit...

Magnífico, Marian. Te leo, te sigo...Nos veremos. Besos.

José Antonio Fernández ha dit...

Suscribo lo dicho y me quedo sobre todo con la individualidad en la escritura, la firma, que bien has conseguido que se destaque sobre otras.
Un abrazo.

GEORGIA ha dit...

Un abrazo Marian, que cierto lo que escriben...

un placer siempre visitarte...

Amando Carabias María ha dit...

Estoy zambullido entre estos versos de muñecos diabólicos.