diumenge, 7 de febrer de 2010

EN UN INFINITO DEMASIADO CORTO



La imagen es un cuadro de Andrés Rueda,titulado Blancos Efímeros (116 x 116) y aunque lo incluyo dentro de mi propuesta de interactuación con la imagen, en este caso, la inicitiva fué de él, es decir que fue el poema el que se elaboró y escribió específicamente para esta obra pictórica. Podéis consultar su trayectoria y sus obras al final del post.



La ventana es la proxeneta más vieja del mundo,
le abre las piernas a la perturbación del sol,
nos enseña el tobillo en cal viva del paisaje,
la tumba donde duerme el sonido de la alegría,
sus pechos atormentados
que dan volumen a la urgencia,
los acentos indirectos que agrandan el paso
más allá de la cirugía marina, de los cuerpos
hechos de julio y posibilidades.

A cambio nos convierte en peces
en un nudo de infinitos demasiado cortos.
Desollados sobre la boca de tela que contiene
todos los cuerpos dentro de un nacimiento,
nos cobra cada porción de horizonte
que llevamos en los ojos.

Pero el azul siempre se ha sobrepuesto
a las curvas saladas, al vientre intenso
de un mar hecho de hombres,
a ese viaje hacia todos los océanos
que acunan sus demonios
y esconden los relámpagos debajo de las piedras.

Y el resultado es este grito de voz cilíndrica
sobre los labios de un cuadro, que justifican el dolor,
los huesos y la cobardía



Marián Raméntol.
Poema publicado en la revista EL HUMO, Méjico. Febrero 2011.
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Andrés Rueda, nació en Piedrahita (Ávila) en el año 1956. Ya domiciliado en Cataluña, estudia en la Escuela de Bellas Artes de Sabadell (Barcelona) para más tarde perfeccionar sus conocimientos, del método y del oficio, en varios talleres de prestigiosos pintores profesionales hasta que, con mayor experiencia, se decide a emprender su particular camino de búsquedas y encuentros paisajísticos.Andrés Rueda, en la plenitud que ya le permite afirmar su criterio personal, ha escogido, como estética plástica, una manera de pintar, si bien enteramente contemporánea, próxima a las tendencias que triunfaron en los siglos pasados, prerrafaelismo, simbolismo, impresionismo y neoimpresionismo.


Sorprende y admira, esa estrecha relación y ese diálogo que mantiene con su mejor amigo, el paisaje. En base a dicha profunda y correspondida compenetración, adivinamos como el paisaje le ha brindado más íntimos secretos, le ha descubierto recónditos matices e inéditas percepciones, le ha abierto nuevas perspectivas y horizontes sin límites donde no cabrán las comerciarles repeticiones, ni los peligrosos amaneramientos.

Podéis consultar su obra en http://andresrueda.blogspot.com/

13 comentaris:

andres rueda ha dit...

Gracias Marian y un gran beso

Andres

Mamen* ha dit...

Tú tienes una ventana sobrepuesta a todos los azules. A ella me asomo, y siempre, me marcho con los ojos impregnados de infinitos horizontes.

Besos, besos.

Bibiana Poveda ha dit...

los dos primeros versos como bombazo... y después, sigue la poeta, lo más pancha... como si a una no se le revolviera lo que cree que es realidad... por suerte, yo no termino de asombrarme, sentir el puño en el estómago y decirte, gentil y llanamente, a lo argentino: qué lo parió!!!! vos no tenés piedad con las palabras.
un abrazo, y mi admiración de siempre, Lady!

José Antonio ha dit...

Pinceladas de colores y pinceladas de buenas imágenes. Muy buena unión.
¡Cómo fue el viernes? cuenta, cuenta,...

salvadorpliego ha dit...

Preciosos estos versos. Te los aplaudo de pie.

Un fuerte abrazo.

Amando Carabias María ha dit...

La conjunción entre el verso y el cuadro es casi de simbiosis, sin que ninguno de los dos pierda su estilo, su acento, su creador.
De nuevo once, sobre diez.

Noray ha dit...

Pero el azul siempre se ha sobrepuesto
a las curvas saladas, al vientre intenso
de un mar hecho de hombres,
a ese viaje hacia todos los océanos
que acunan sus demonios
y esconden los relámpagos debajo de las piedras.




He leído tantas veces esta estrofa que creo que me la he aprendido de memoria. Además de escrita con un lenguaje poético admirable, encierra una certera realidad.


Gracias por descubrirme la pintura de Andrés Rueda.


Un beso

Terly ha dit...

Una perfecta armonía entre pintura y poema. Un tango arrabalero bailado entre ambos en un estrecho y apretado cuerpo con cuerpo.
Felicidades a ambos.
Un beso.

Luis ha dit...

Me quedo boquiabierto con esos versos que hoy dibujan una realidad de futuros y horizontes.

Meri Pas Blanquer ha dit...

Infinitos demasiado cortos, qué verdad.

Y todo el poema una pintura leída y escrita con pincel abrasivo.

Magnífico conjunto.

Cesc Fortuny i Fabré ha dit...

Si trigo massa en entrar, em fas pols amb el que hi trobo.

No importa cuantas veces los lea, me siguen pulverizando las tripas.

Sarco Lange ha dit...

Un acuario de peces-hombres naufragando en el mar asesino de la mente.
Un besazo.

Anònim ha dit...

Bellisimo el cuadro
de azules como oxidados,
con esa nube al fondo de la torre y la cupula
cual blancuzca angustia
a una hora incierta
en que cae un sol astillado
contra un mirador como hecho
de raices superpuestas...
?Como sera sentirse como pez
en un nudo de infinitos demasiado
cortos, llevando en los ojos
cada porcion de horizonte?
Prefiero que siga hablando por mi
la inmensidad de mi asombro.

Un gran beso y otro abrazote
Jorge