dimarts, 21 de juliol de 2009

UNA ACROBACIA DE HORAS ENCENDIDAS


imagen extraída de: http://www.pinturayartistas.com

A Jorge Arbalache
por haberme permitido pasear por El bosque de las cosas.



Vivo en el luto de los huesos,
poniéndole nombre a los zapatos
de un abril maduro,
a la vellosidad de las piernas
antes de vestirse
y a unos ojos subidos a las algas.

Porque es mejor así
que vivir en la adicción de un sollozo,
indefenso en el alféizar,
con esa tendencia insana
a abrir cruces en la piel de un destino quieto,
o a arrancarle, por amor, los pezones al mar.

Prefiero las barricadas desnudas,
la palabra escondida en el límite de los horizontes,
allí donde siempre pierdo
la partida con mi dignidad, prefiero recorrer
el lomo del mediodía
y beberme el sudor de su siesta
a seguir succionando el río de las cosas,
inmovilizada por los músculos de una orilla
donde mi cita con el cielo
no es más que una acrobacia
de horas encendidas.

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9 comentaris:

adaev ha dit...

preciso y precioso,gracias por tus heridas y tu voz

adaev ha dit...

esa voz...

Noray ha dit...

La tercera estrofa es sublime.

Yo también prefiero esas barricadas, aunque a veces se conviertan en trincheras donde libramos la más cruel batalla con nosotros mismo.


Aunque sea reiterativo... ¡Es una gozada leerte!

Un abrazo

Leo Zelada Grajeda ha dit...

Giovanni me dió tu libro. Gracias por enviarmelo.

Un saludo.

Anònim ha dit...

Yo también he bebido el sudor de las siestas, y he adquirido al mismo tiempo el sabor de las mil bestias.
Muicks!

thoti ha dit...

.. me gustó tu preferencia por "la palabra escondida en el límite de los horizontes"..

.. besos..

Luís ha dit...

Yo también prefiero vivir en el luto de los huesos, que vivir en la adicción de un sollozo.
Todo aquello que suene a dominio eterno o casi eterno, no me atrae en absoluto, prefiero lo definitivo pero en libertad.
Excelente
PAZ

MiLaGroS ha dit...

Maravilloso Marian. Cada día te superas. Este me ha encantado especialmente. Quizá porque yo también siento así. un abrazo pedazo depoeta. milagros

Emilio Ariza ha dit...

-Allí donde siempre pierdo la partida con mi dignidad-. Me gusto, es un juego complicado aunque las reglas las pongamos nosotros, nuestros instintos adictos no los ponen complicado . Como tú dices, son solo acrobacias de horas encendidas. Cojonudo el poema un montón de abrazos y besos