dimecres, 3 de desembre de 2008

HAY COSAS QUE PARA SER NO NECESITAN PERMISOS



La ceniza de todo cuánto he escrito,
dilata su mandíbula por la debilidad que me contiene.
El violín, experto matarife,
me moja los huesos para siempre
cuando corta con su arco el pubis de las nubes,
y caen sobre mi pelo
todas las palabras que aún no tienen nombre.

Hay cosas que para ser no necesitan permiso,
la palabra nunca, por ejemplo,
que subraya este anatómico verso en carne viva,
papel que sujeta, sostiene y exige
mi destierro permanente en el espejo.

Quisiera huir de esta suerte de caricia
tan suave como el peligro, inventarme
el pronostico del incendio, mis anonimatos sumergibles,
una especie de muerte tan larga como la lluvia,
o la memoria de los pájaros perdida al final de mi destino.

Pero no puedo escapar de esta tragedia
que se daña tan despacio,
debo acostumbrarme a envejecer con mis silencios
abrazados a la última pregunta que muere siempre
en lugares insólitos, ajenos a la sal,
besar salvajemente la herida que golpea mis paredes,
y en el anden de los naufragios
inmolar mi cuerpo, con la dirección de mis ojos anotada
en la orfandad de una sola huella.

16 comentaris:

Georgia ha dit...

No quiero ser repetitiva en mis comentarios...pero ME ENCANTA!!!!!!!!

Me gusta tu manera fina y casi hiriente de desnudarte en tus poemas, desgarrada y a veces hasta timida...tu eres una de esas cosas, que para ser no necesitas permiso

Un abrazo, de esos que dejan una huella

Sarco Lange ha dit...

En ese andén la gente arrancó como loca porque se trizó el panal de abejas que te observaba y fue el aire un sinónimo de caos sólo comparable a un león con aluscinaciones.
De las tragedias es posible escapar, menos si es lunes. Los lunes son el patio trasero de los domingos, y los domingos son siempre inseguros.

Un beso pre-navideño.

Cesc Fortuny i Fabré ha dit...

No hay arco que pueda cortar tu sonrisa de napalm. Tu no envejeces.

Muac!

Luisa Arellano ha dit...

quizá debamos dejar que esas cosas, que para ser no necesitan permisos, nos cubran y se asienten. Así sin haber derrochado la energía tratando de zafarnos de ellas, nos bastará con ponernos de pie de nuevo y caminar empapados en la exencia de lo que fue y existió.

alucino contigo... jejeje qué si, qué si.

MBI ha dit...

un saludo

Ana Muela Sopeña ha dit...

Reinventas el lenguaje, Marian y nos deslizas entre esos mundos intermedios donde la realidad se entrecruza con el sueño, donde las cosas son y al mismo tiempo respiran y sienten.

Un besote
Ana

Ángeles FERNANGÓMEZ ha dit...

Esa es mi niña. Rompiendo, dí que sí, y..., ¡mi maaaadre! haciendo que el arco del violín rasgue el pubis de las nubes... ¡joooooo! No me extraña, el violín y su arco son capaces de elevarse hasta lo más alto y conseguir los más altos placeres.
Toma allá, te lo digo así porque... ¡hay cosas que para ser no necesitan permisos, y ya está!
Besos
Ángeles

Mamen* ha dit...

Una especie de muerte tan larga como la lluvia

Es lo más bello que he leído sobre la muerte. Llevas magia en los dedos.
Muchos besos.
Mamen.

Marian Raméntol Serratosa ha dit...

Mi querida Georgia, contigo es falcil engordar el ego!! gracias princesa...

Besazo para ti, de los que de tan grandes no caben.

Marian

Marian Raméntol Serratosa ha dit...

Los domingos nunca serán inseguros mientras tú existas, Duende.

Mil besos en Fa, con todas las caídas en los bolsillos de mermeladas azules.

Marian Raméntol Serratosa ha dit...

Sí envejezco... pero lo llevo bastante bien, jejejej.

Tots els meus petons!

M.

Marian Raméntol Serratosa ha dit...

Jejeje, Luisa... para eso estamos, para alucinar en estos paisajes alucinógenos.

Mil besos, preciosa.
M

Marian Raméntol Serratosa ha dit...

Otro saludo para ti, y bienvenida a mi casa.

Marian

Marian Raméntol Serratosa ha dit...

Gracias Ana, sin vosotros no soy nadie.

Mil besos
Marian

Marian Raméntol Serratosa ha dit...

Díme lo que quieras y como quieras Angeles, tú tienes todos los permisos del mundo.

Besísimos.
M.

Marian Raméntol Serratosa ha dit...

Mamen, la magia está en la locura, atrevámonos con ella.

Mil abrazos
MArian