dilluns, 16 de juny de 2008

LAS FÁBULAS SON MÁQUINAS MATERNAS




Me seguiré mordiendo las manos
para tocar tu puerta de mentira
e imaginar calles azules cada vez más orondas
devorando fábulas que no son más
que máquinas maternas
que se cuelan en los buzones
a parir venenos, magias y olvidos
con la ansiedad del secuestro.

Esperaré siempre los misiles,
esas esquirlas que tu nombre arroja al pronunciarse
agrietando el cielo para luego zurcirlo
con pestañas de mazapán y cafeína.

Esa es mi promesa de colores
para que oficies todos mis nacimientos,
espero que no te importe que la formule el día
en que se celebra el funeral del arco iris.

6 comentaris:

Rémora ha dit...

Buceando por el blog de Leo Zelada, encontre el tuyo el poema me encanta!
Saludos

Neander ha dit...

no me importa :-)

Marian Raméntol Serratosa ha dit...

Muchas gracias Rémora, Leo es un gran poeta, me alegro de que ambas compartamos la admiración por la palabra y su belleza.

Un gran abrazo!

Marian Raméntol Serratosa ha dit...

Celebro que no te importe Neander, porque en los funerales siempre se llora a destiempo.

Un abrazo!

Cesc Fortuny i Fabré ha dit...

Todo se acaba.
Como la luz de la tarde, así la muerte termina su trabajo. Y poco queda, pues al final, los recuerdos se desvanecen cuando ya nadie puede evocarlos.
Tu trabajo es mi linterna.

Cesc

Marian Raméntol Serratosa ha dit...

Tú eres mi linterna.... ese motor que jamás escupe voces roncas, ese pincel que crea a mi lado nuevos hilos de aire.... eso, y mucho más.

Marian.