diumenge, 6 de setembre de 2020

LA ESTATURA COLOSAL DEL CRIMEN DE UN POEMA TUERTO

 


LA ESTATURA COLOSAL DEL CRIMEN DE UN POEMA TUERTO


Estos son tiempos extraños,
llueve arroz en el solsticio de mis caderas,
con los ojos tan dormidos a estas horas
que no acaban de acostumbrarse a ahorcar los sueños
ni a desaparecer
en lo imposible de una transparencia acuática.

Hay cortinas de tiempo en los pasillos
y escaso oxígeno en las costillas del sepulturero
que no olvida a nuestros antepasados
disolviendo en té
la condena de haber estado vivos.

Pero yo tengo preparado un verbo inútil
que ha desertado ya de todos los padrenuestros,
y espera escondido entre mis líneas apilables,
para pasar de puntillas por las nalgas satisfechas
de este ciclón desnudo, que será quien finalmente,
autografíe la estatura colosal del crimen
de este poema tuerto.

Los cadáveres han empezado a cantar
y el invierno ha envejecido demasiado,
llegará el día en que nada evitará que te asesine
y cave una fosa donde poner a dormir
la piel de tus caballos de miles de cabezas.


Poema perteneciente al poemario "No hubo apenas mar en el desnudo de tus ojos" galardonado con el VIII Premio de poesía Leonor de Córdoba en 2009